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Enfermedades propias de la tercera edad. La sordera

A medida que nos hacemos mayores, somos más propensos a sufrir ciertos déficits o enfermedades relacionadas con la edad. Y es que, a pesar de que hoy en día los avances en el mundo de la medicina nos permiten vivir una vida plena y de calidad hasta llegar a edades muy avanzadas, no podemos luchar contra el paso del tiempo y éste es sin duda una de las principales causas de la mayoría de problemas que estoy tratando en estos artículos. En el artículo de hoy os hablaré sobre la sordera.




Es usual que las deficiencias auditivas sean consideradas por la gente mayor como algo normal, que viene con la edad y que hay que resignarse. Pero ni mucho menos, siempre se debe intentar poner solución, pues si bien quizá no se pueda recuperar la capacidad auditiva por completo, con las adecuadas pruebas diagnósticas y con la ayuda de un audífono, el cual ayuda a amplificar la señal sonora, se puede llegar a recuperar parcialmente la capacidad auditiva.

Casi un 25 % de las personas de entre 65 y 74 años, llegando al 50 % de las personas mayores de 75 años, sufren presbiacusia, que es una disminución auditiva importante que puede interferir en la actividad social de la persona a causa del proceso de envejecimiento caracterizado por la otoesclerosis. En muchas ocasiones, si no se remedia  la sordera puede convertirse en un problema para la vida social del anciano, ya que puede aislarse de los demás.

Es frecuente observar como el interlocutor se desespera al tratar de comunicarse con la persona sorda, quien consciente de dicha angustia tiende a sentirse incómoda ante el hecho de  mantener una conversación. Esta situación conducirá progresivamente a un deterioro de la comunicación, provocando el aislamiento del anciano y una mayor tendencia a la depresión.

Por otro lado, nos encontramos con otro perfil de personas mayores con sordera. El anciano que, ante la dificultad de oír, se convierte en el único interlocutor de la conversación sin dejar opción a que el resto articule palabra. Este hecho irritará a las personas que le rodean, quienes terminaran evitando mantener conversaciones con él.




Cabe mencionar que en muchas ocasiones la persona que padece sordera puede volverse desconfiada al tener la impresión errónea de que los demás hablan mal, o a sus espaldas. Este tipo de alucinación auditiva es un peligro al que la sordera expone a esta persona, provocando que se sienta rechazada y apareciendo, en numerosas ocasiones, problemas graves como delirios o depresiones.

En definitiva, es un error resignarse ante la creencia de que la sordera es “algo que aparece con la edad”. Por ello, ante cualquier problema de audición es importante acudir al otorrinolaringólogo, quien estudiará las causas de la pérdida auditiva del paciente y le proporcionará el tratamiento adecuado.

Además, no debemos olvidar que hoy en día la tecnología ha realizado grandes avances en audioprótesis, como los audífonos que se adaptan a nuestro nivel de audición; o los implantes cocleares, que cada vez son más utilizados en personas de avanzada edad con pérdida de audición profunda o grave. La sordera ya no debe suponer un gran disgusto, sino un simple bache que podemos sortear.

Espero que os haya gustado o al menos parecido interesante el artículo de hoy. ¿Tenéis alguna duda sobre la sordera?

enfermedades propias 3ª edad

Enfermedades propias de la tercera edad 2ª Parte

En el artículo de hoy continuaré hablando de algunas de las enfermedades propias de la tercera edad, alguna de las cuales estamos prácticamente condenados a sufrir debido a que la principal causa de su aparición es el paso del tiempo. A pesar de ello, no debemos olvidar que los avances médicos nos permiten vivir una vida plena y con una más que estimable calidad de vida a esas edades en la actualidad, siendo posible prevenir, tratar e incluso combatir algunas de estas enfermedades.




A continuación os hablaré un poco de la Artritis y del Alzheimer, enfermedades bastante conocidas por todos nosotros, pero que aún así merecen ser comentadas, ya que en ocasiones, por ejemplo, se confunde la Artritis con la Artrosis e incluso el Alzheimer con el Parkinson, que aunque no sea la equivocación más común, personalmente he conocido gente que las confundía.

La artritis es la inflamación de una articulación y se caracteriza por agudos dolores, dificultad para realizar movimientos completos, entumecimiento y sensación de calor en la zona. Su aparición puede estar causada por múltiples enfermedades o síndromes, como por ejemplo la proliferación de microcristales en la articulación (la llamada gota); debido a causas neuropáticas (daños en el sistema nervioso); de origen reumatoide; a raíz de una infección bacteriana, vírica, micótico o parasitaria; etc.

Su detección suele ser realizada en personas mayores de 40 años tras una radiografía hecha por otros motivos y sin que se haya presentado ningún síntoma con anterioridad.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central. Esta enfermedad es la causa principal de demencia senil en personas con edades que superan los 60 años. Su característica principal es la perdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, debido a la muerte de células nerviosas, lo que causa que diferentes zonas del cerebro se atrofien. Las causas del Alzheimer se desconocen pero se sabe que sí intervienen factores genéticos en su aparición. En la actualidad es una enfermedad incurable aunque existen algunos factores que permiten retrasar los efectos de la enfermedad como son el ejercicio físico y mental diario.




Como habéis comprobado, se trata de enfermedades que aparecen en edades avanzadas y que pueden ser tratadas, como la Artritis, o al menos retrasarlas, como es el caso del Alzheimer. En futuros textos escribiré largo y tendido sobre el Alzheimer y demás enfermedades neurodegenerativas.

¿Os ha parecido interesante? En posteriores posts continuaré hablando de las enfermedades propias de la tercera edad. ¡Os espero en mi próximo artículo!

Foto Flickr bajo licencia de Uso</small>

enfermedades tercera edad

Enfermedades propias de la tercera edad 1ª Parte

A medida que nos hacemos mayores, nuestra salud tiende a debilitarse. Esto provoca que seamos más propensos a sufrir determinadas enfermedades propias de la tercera edad o problemas que son característicos de las personas en edad avanzada. También es cierto, que no solo la edad es determinante de cara a sufrir algunas de estas afecciones, sino que la alimentación, el ejercicio, los excesos anteriores y la predisposición genética pueden ser factores a tener en cuenta para poder evitar, o al menos sobrellevar, algunas de estas enfermedades que afectan principalmente a las personas de la tercera edad.




Con el artículo de hoy iniciaré una serie de textos en los que brevemente expondré algunas de las enfermedades más representativas de este grupo de edad. No hay que olvidar que este rango de edad es uno de los más numerosos, y que en los próximos años, gracias a los innumerables avances médicos, continuará aumentando de forma considerable, siendo la investigación para la mejora de la calidad de vida de estas personas, algo muy a tener en cuenta por los profesionales de la salud.

Arterioesclerosis de las Extremidades:

Es un síndrome que se caracteriza por el depósito e infiltración de lípidos en las paredes arteriales de mayor tamaño, provocando una disminución del flujo sanguíneo que puede causar daños en nervios y demás tejidos. En el caso de que se produzca en las extremidades, la arterioesclerosis suele producirse primero en las piernas o pies, siendo la edad uno de los factores más determinantes a la hora de sufrirlo. Los síntomas principales de esta enfermedad son dolores en las piernas, hormigueos en los pies aún estando en reposo y úlceras. En ocasiones incluso puede llegar a producirse gangrena en los pies.

Artrosis:

Ya os he hablado sobre la artrosis en otros artículos. Como recordaréis es una enfermedad que aparece a partir de los 50 años, siendo inevitable que todas las personas de avanzada edad acabemos sufriéndola, pues el principal factor de riesgo es el paso del tiempo. A pesar de ello, las mujeres se ven más afectadas por esta enfermedad, incluso a edades mucho más tempranas, debido a la fuerte bajada de estrógenos que sufrimos tras la menopausia. Consiste en la degeneración del cartílago articular, causada por el paso de los años, provocando rigidez y dolores. El tratamiento se basa en calmantes, antiinflamatorios  y ejercicios de rehabilitación. En casos graves, una de las opciones más interesantes es la sustitución de la articulación por una prótesis artificial, con el único objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente.




Espero que os haya parecido interesante y que al menos ahora conozcáis un poco más sobre la Arterioesclerosis y la Artrosis, pues son enfermedades comunes en personas de avanzada edad y todos esperamos poder llegar a esas edades ¿No es cierto?

Por ello lo mejor es conocerlas de antemano y mentalizarnos de que llevar una vida saludable y activa nos permitirá vivir una vida plena más allá de los 70 años.

¡Os espero en la siguiente edición de Enfermedades propias de la tercera edad!

¿Tenéis alguna duda u opinión que añadir? ¡Sois bienvenidos a hacerlo!

osteoporosis

Los síntomas de la osteoporosis

La principal característica y por lo que se conoce a la osteoporosis es la disminución de la densidad ósea. Esto provoca que los huesos sean cada vez más frágiles y porosos, propiciando las fracturas. Un hueso sano se compone de proteínas, colágeno y calcio, aportando resistencia a la estructura ósea, mientras que los que sufren osteoporosis pueden sufrir una fractura por una contusión o traumatismo menor. Las zonas que más suelen sufrir fracturas son la columna vertebral, las caderas, costillas y muñecas, aunque puede ocurrir en cualquier otra zona del cuerpo.




Antes de abordar los síntomas de la osteoporosis, os mencionaré una serie de factores que pueden propiciar la aparición de la osteoporosis:

  • Las mujeres europeas y asiáticas que son delgadas y pequeñas son más propensas a sufrir esta afección.
  • La existencia de antecedentes de osteoporosis en la historia familiar.
  • Un exceso en el consumo de alcohol.
  • Vida muy sedentaria
  • Falta de calcio y mala nutrición
  • Niveles de estrógenos bajos en las mujeres y de testosterona en hombres
  •  Quimioterapia
  • Carencia de vitamina D

Respecto a los síntomas de la osteoporosis, esta enfermedad puede padecerse en silencio durante años hasta que se produce una fractura ósea. El principal síntoma es el dolor por la fractura, que será mayor o menor según la zona en la que se haya producido. Algunas de las más dolorosas son las que se sufren en la columna, ya que el dolor se expande por toda la zona de la espalda.

Algunas fracturas se producen por estrés en algunas zonas del cuerpo, siendo usuales las sufridas en los pies al caminar o bajando escaleras. Quizá la fractura por osteoporosis más conocida sea la de cadera, que se produce a causa de pequeños resbalones o caídas, siendo muy dura la recuperación de la cirugía de cadera debido a la mala curación y capacidad de regeneración del hueso.




Las lesiones osteoporóticas son causantes de mucho dolor, disminución de la calidad de vida e incluso discapacidad, debido a que la regeneración del hueso es muy lenta y complicada. Por ello, gran parte de las personas que han sufrido, por ejemplo, una rotura de cadera, requerirán asistencia en el domicilio a largo plazo.

La osteoporosis es una de las enfermedades más duras que puede afrontar una persona en la vejez.

Foto Flickr bajo licencia de uso

aumento peso embarazo

El aumento de peso en el embarazo.

Durante el embarazo las mujeres sufrimos grandes cambios, los de humor son los más comentados, pero los más notorios a primera vista son los cambios en el peso. Ya que además de llevar una nueva vida dentro, nuestro apetito aumenta hasta puntos difíciles de saciar, por no mencionar los conocidos antojos, que hacen todavía más difícil no aumentar el peso en exceso.

Antes de nada, quería hacer un comentario respecto a los cambios psicológicos que las mujeres sufrimos durante el embarazo. Para las primerizas, tened en cuenta que los cambios de ánimo, estados depresivos, irritabilidad y ganas de llorar son muy comunes, sobretodo la primera vez, ya que es un mundo totalmente nuevo. Los padres primerizos que nos leáis también tenedlo en cuenta, ya que esto se debe al gran aumento de hormonas que sufre la mujer durante el embarazo. ¡Así que sed comprensivos!




También hay cambios físicos inevitables como es la pérdida de la menstruación, el aumento del tamaño de los pechos y el útero, y otros más molestos como mareos, fatiga, somnolencia, aumento de las micciones (orinar), así como cambios fisiológicos a nivel interno de los que hablaremos en otro post.

Respecto al aumento de peso, durante la gestación se suelen engordar entre 9 y 12 kg, de los cuales entre 1,5 y 1,8 se cogen durante el primer trimestre, unos 3,5-4 en el segundo, siendo el resto en el último trimestre. Este incremento se produce debido al crecimiento del feto, de la placenta, líquido amniótico, aumento del pecho, entre otras cosas. Algo que cabe mencionar es la posible pérdida de peso en las primeras semanas, debido a las náuseas y vómitos. Pero no os preocupéis que en las siguientes semanas recuperaréis el peso perdido.

El control en el aumento de peso es más complicado cuanto más avanzado es el embarazo, por lo que se debería evitar incrementar mucho el peso durante los primeros meses de gestación. En ocasiones, el incremento de peso se debe a las retenciones de líquidos propias del embarazo, lo cual se perderá la semana siguiente al parto.




El control del peso es importante por diversas razones, pero la más importante es que el parto en mujeres con sobrepeso conlleva riesgos adicionales, por lo que el médico es quien mejor nos aconsejará sobre la dieta que debamos llevar para evitarlos. Por supuesto hay que alejarse de los mitos de hay que “comer por dos” y demás dichos, ya que lo único que se consigue es que la embarazada engorde en exceso. Lo mejor que se puede hacer es llevar una dieta saludable, consensuada con nuestro médico, que sea rica en vitaminas, hierro, proteínas y demás, para así estar sanas y que el bebé se desarrolle como debería.

Por último, os quiero comentar algunas de las posibles consecuencias de este excesivo aumento de peso en el embarazo que a veces somos propensas a sufrir cuando nos quedamos embarazadas. Una de estas consecuencias son los “juanetes” o más técnicamente llamados hallux valgus, debidos a una desviación de la articulación del primer metatarsiano del pie, provocando la creación de una protuberancia ósea que puede infectarse formando una bolsa de líquido que causa mucho dolor. El otro caso es el de las varices, que debido al aumento de la cantidad de sangre en el cuerpo así como el aumento de peso, provocan que las venas requieran de más esfuerzo para devolver la sangre al corazón, provocando su dilatación y consecuente aparición de varices. Es cierto que mejoran tras dar a luz, pero continuarán empeorando y apareciendo con el tiempo, sucesivos embarazos o largos periodos de tiempo de pie, por lo que en ocasiones la forma de deshacerse de ellas puede ser operarse de varices.

Hasta aquí el texto de hoy sobre el aumento de peso en el embarazo, espero que os haya parecido interesante y os haya servido de algo.

¿Alguna mujer que haya pasado por esto y tenga algún truco o consejo para evitar un exceso de aumento de peso durante el embarazo?

Foto Flickr bajo licencia de uso