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Cirugía percutánea para solucionar los juanetes

La cirugía percutánea, al igual que la artroscopia o la laparoscopia, es una técnica quirúrgica de mínima invasión. Esta práctica permite intervenciones a través de mínimas incisiones, evitando exposiciones directas de los planos quirúrgicos, lo que supone un menor trauma en los tejidos colindantes. Durante el proceso es necesario un control radiológico para que el cirujano pueda orientarse,




A pesar de que se trata de una operación de mínima incisión, no se trata de una cirugía menor, ya que a través de dichas incisiones mínimas pueden realizarse procedimientos mayores e incluso muy agresivos. Por ello, esta operación debe realizarse en un hospital, por cirujanos expertos y bajo condiciones de esterilidad del quirófano extremas. El hospital debería contar con quirófano, unidad de reanimación y personal sanitario con capacidad resolutiva de complicaciones.

La anestesia utilizada es local, siendo anestesiada la parte que va del tobillo a la punta del pie, disminuyendo en gran medida cualquier posibilidad de complicaciones anestésicas, por muy improbables que sean. Gracias a ello, el post operatorio es muy corto, estableciéndose como una cirugía de carácter ambulatorio. Tras la intervención, se le coloca al paciente un zapato post-quirúrgico que le permite caminar desde ese preciso instante. La primera revisión se realiza una semana después para proceder a la retirada de los puntos y el vendaje quirúrgico, aprovechando para instruir al paciente en la colocación del vendaje que deberá cambiar a diario durante las siguientes tres semanas. Durante todo ese tiempo el individuo continuará utilizando el zapato post-quirúrgico, hasta que se cumpla un mes, a partir del cual ya podrá iniciar el uso de calzado normal.




Algunas de los impedimentos tras la operación son la prohibición de conducir mientras se continúe utilizando el zapato post-quirúrgico, así como la necesidad de evitar ejercicios intensos de salto o rebote hasta dos meses después de la operación, pudiendo iniciarse una actividad suave a las dos o tres semanas tras la intervención. La vuelta a la vida laboral podrá realizarse desde el mismo día, siempre y cuando no se trate de actividades que requieran permanecer de pie mucho tiempo o trabajos pesados.

Se desaconseja operarse de juanetes de los dos pies a la vez, pues el uso del zapato post-quirúrgico supone dificultades para andar debido a la rigidez de la plante, por lo que es mejor de uno en uno para disminuir la carga sobre el pie operado.

Cabe mencionar que no todos los juanetes, dedos martillo o demás malformaciones del pie no siempre pueden ser reparadas mediante la cirugía percutánea, pues al igual que en la cirugía tradicional, existen casos en los que se desaconseja el uso de esta técnica quirúrgica mientras que en otras, paciente y cirujano deberán llegar a un acuerdo sobre qué es lo mejor.




Por último, mencionar que las complicaciones son poco comunes, aunque pueden presentarse, como por ejemplo los típicos de una operación, alergia, problemas anestésicos; u otros relacionados directamente con la propia cirugía cono son la infección recidiva de la deformidad, un retraso en la consolidación o la inflamación persistente.

Imagen cortesía de Operarme.es