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¿Cuál es la diferencia entre tensión arterial diastólica y sistólica?

El corazón, que es el motor del sistema circulatorio, bombea la sangre hacías las arterias y lleva los nutrientes y el oxígeno hasta todas las células de nuestro cuerpo. La sangre que vuelve al corazón desde las células, transporta el dióxido de carbono y los desechos. Cuando el corazón se contrae y bombea la sangre rica en oxígeno y nutrientes, la sangre circulante ejerce presión sobre la pared de las arterias. Esta presión es la tensión arterial sistólica. Cuando el corazón se relaja entre dos latidos la presión ejercida por la sangre sobre las paredes de las arterias será menor. Esta presión se llama tensión arterial diastólica.



Cuando hablamos de tensión alta o hipertensión, en la mayoría de los casos los dos números son elevados, tanto la tensión arterial sistólica como la tensión arterial diastólica. Pero existe la hipertensión sistólica aislada y la hipertensión diastólica aislada.

Hablamos de hipertensión sistólica aislada cuando la presión arterial sistólica es mayor o igual a 140 mm Hg y la presión arterial diastólica es menor a 90 mm Hg a partir de los 60 años. La hipertensión sistólica aislada es más frecuente en ancianos. ¿Cómo se explica su aparición? La presión sistólica aumenta linealmente desde los 30 años en adelante, mientras que la diastólica aumenta hasta los 50 años y posteriormente tiende a descender. Por tanto, la diferencia entre los dos números de la tensión arterial aumenta a lo largo de la vida y acelera su incremento a partir de los 50 años.


La hipertensión sistólica aislada significa un mayor riesgo cardiovascular y cerebrovascular y, como consecuencia, su tratamiento reduce la mortalidad cardiovascular en un 22%, la mortalidad coronaria en un 26 % y la mortalidad cerebrovascular en un 33 %.

La hipertensión diastólica aislada indica la rigidez de las arterias. La presión diastólica es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias cuando el corazón esta relajado entre dos latidos. Como consecuencia, este valor principalmente depende de la flexibilidad y elasticidad de las arterias. Debido a la rigidez arterial, los pacientes con hipertensión diastólica aislada sufren daños de cerebro, corazón y riñón. Las razones por las que se produce este trastorno son la diabetes, la obesidad, una enfermedad renal, dieta rica en grasa e hidratos de carbono, tabaquismo y ciertos medicamentos.


¿Cuándo se tiene hipertensión?




La tensión arterial o presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre circulante sobre las paredes de las arterias. Cuando el corazón bombea la sangre hacía las arterias la presión es más alta en estos vasos sanguíneos. Esta presión se llama presión sistólica y su valor normal oscila entre 90 y 120 mm de mercurio. Cuando el corazón se relaja entre dos latidos la sangre que circula en las arterias ejerce una presión menor sobre sus paredes. Esta presión se llama presión diastólica y su valor normal se sitúa entre 60 y 80 mm de mercurio. La tensión arterial normal en adultos es de 120/80 mm Hg.  Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada.


Cuanto más alta es la tensión arterial, más tiene que trabajar el corazón para bombear la sangre hacia las arterias. El músculo cardíaco se engrosa y se desarrolla más el tejido conjuntivo entre las fibras musculares. El músculo cardíaco se hace más rígido. Las arterias propias del corazón a menudo están contraídas por la alta presión y, como consecuencia, el aporte de nutrientes y oxígeno será insuficiente en las partes más profundas del miocardio. Por eso, el paciente experimenta un dolor en el pecho. Con el tiempo estos procesos producen un fallo cardíaco o un infarto cardíaco.

Con la reestructuración del musculo cardíaco aparecen arritmias – alteraciones del ritmo cardíaco – que pueden causar consecuencias graves o mortales. La hipertensión permanente endurece las arterias y si el paciente tiene colesterol alto, los lípidos se depositarán en las paredes dañadas de las arterias y perderán más su flexibilidad y elasticidad. La rigidez de los vasos sanguíneos aumenta el riesgo del infarto de miocardio, el ictus, los problemas renales o la insuficiencia renal.

Antes de medir la tensión arterial debemos descansar durante unos 5 minutos. No es recomendable tomar la tensión cuando hayamos tomado café o té, hayamos usado un producto de tabaco en los últimos 30 minutos, hayamos hecho ejercicio físico o estemos bajo estrés.


¿Cuáles son los síntomas de la hipertensión?





Un 20-30% de la población española tiene hipertensión arterial y en mayores de 60 años la frecuencia sube a un 40-50%. La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo cardiovascular, se la conoce como el asesino silencioso, porque en la mayoría de los pacientes no presenta síntomas. La hipertensión arterial suele diagnosticarse en una revisión médica o, en ocasiones, se descubre al aparecer alguna de sus complicaciones: lesiones cerebrales, problemas de corazón o insuficiencia renal.

La hipertensión maligna es una forma peligrosa de presión arterial muy alta. En este caso, los pacientes pueden presentar síntomas, como dolor de cabeza fuerte, náuseas, vómitos, confusión, cambios en la visión, sangrado nasal. Algunas veces, el primer síntoma de la hipertensión es un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.

Cuando una persona con tensión alta tiene síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular, como vértigo, trastornos visuales, trastornos del estado de conciencia o signos de parálisis, debe buscar asistencia médica inmediatamente. Estos síntomas pueden ser inicio de una emergencia desencadenada por la hipertensión, que puede dañar los órganos vitales.



¿Cómo bajar la tensión arterial? Consejos y recomendaciones

Cuando todavía no está tan alta la presión arterial y no está indicado el tratamiento farmacológico, intentamos bajar la tensión con dieta y con cambios del estilo de vida. Para cambiar los hábitos y el estilo de vida es recomendable reducir el peso corporal, restringir el consumo de sal en la dieta, aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio y calcio, disminuir la ingesta de alcohol, eliminar el hábito de fumar, realizar ejercicio físico y también es recomendable la terapia de relajación para disminuir el nivel de estrés.

Con la disminución del peso corporal en las personas con sobrepeso se puede disminuir la presión arterial sistólica con 5-20 mm Hg por cada 10 kg. El índice cintura-cadera tiene un valor predictivo de riesgo cardiovascular, porque la grasa visceral acumulada en el abdomen puede llevar a complicaciones metabólicas.



La disminución del sodio se asocia con una reducción de 2-8 mm Hg de la tensión arterial. Se aconseja sustituir la sal por plantas aromática para saborear las comidas. El ajo, el limón, la albahaca, la mejorana, el romero, la salvia, el orégano y la cúrcuma dan buen sabor a las comidas.

Una dieta rica en frutas, vegetales y alimentos ricos en calcio y potasio ayudará a lograr una reducción de 8-14 mm Hg de la tensión arterial sistólica.

Es aconsejable disminuir la cantidad de los alimentos ricos en grasas saturadas e introducir más alimentos con grasas polinsaturadas como: los aceites marinos o pescado, la soja, el aguacate y el aceite de oliva. Estos alimentos reducen los niveles de LDL-colesterol y triglicéridos en la sangre y aumentan los niveles de HDL-colesterol.

La disminución del consumo de alcohol bajará la tensión arterial sistólica en 2-4 mm Hg.

El cese de fumar debe ser inmediato en las personas hipertensas. Si un hombre de 40 años fuma y tiene una tensión arterial sistólica de 180 mm Hg y colesterol muy alto, su edad vascular es de 62 años, es decir, con 40 años de edad el estado de su sistema circulatorio es como si tuviera 62 años de edad.


La actividad física baja el peso, disminuye el colesterol, mejora la circulación, disminuye el nivel de estrés, lo que como consecuencia disminuye la tensión arterial. Se recomienda realizar una actividad física moderada al menos 5 veces a la semana durante 30 minutos. 80 pasos por minuto durante 40-50 minutos es una buena manera para empezar un ejercicio moderado. La vida sedentaria aumenta el riesgo de tensión alta en un 20-50%.

La disminución del nivel de estrés con las terapias de relajación ayuda a bajar el riesgo cardiovascular.

En cuanto a la medicina natural para bajar la tensión, podemos utilizar plantas vasodilatadoras, plantas diuréticas, plantas antitrombóticas y plantas relajantes. El espino blanco dilata las arterias más importantes del corazón y posee propiedades cardiotónicas. El enebro, al eliminar líquidos sobrantes, reduce la tensión arterial.

El ajo es capaz de reducir el colesterol en la sangre, dilata las arterias y previene la formación de trombos en las mismas. La lavanda es una planta relajante, al reducir el estrés puede bajar la tensión arterial.


¿Cómo es la hipertensión arterial durante el embarazo?

¿Qué es la hipertensión?

La hipertensión arterial durante el embarazo pone en riesgo la salud de la madre y del bebé. Esta patología requiere un buen control médico.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre circulante a la pared de las arterias. La medición de la presión arterial incluye el registro de dos valores: la presión arterial máxima o sistólica y la presión arterial mínima o diastólica.




En las mujeres embarazadas hablamos de hipertensión cuando su valor es mayor de 140/90 mm Hg tanto en la consulta médica como en condiciones normales de la vida de la madre. Aproximadamente el 10 % de las mujeres embarazadas sufren hipertensión durante el embarazo. Es importante aclarar si la tensión alta ya existía antes del embarazo o empezó durante la gestación, porque tanto el tratamiento como el pronóstico son diferentes. Controlar la tensión durante el embarazo y el cuidado prenatal es importante para la salud de la madre y la del bebé.

Tipos de hipertensión

La hipertensión arterial durante el embarazo se clasifica en cuatro tipos principales:

  • La hipertensión arterial crónica o previa al embarazo aparece antes de la semana 20 del embarazo y no desaparece después del parto. Es recomendable que se realicen análisis de orina – si es necesario, semanalmente – para detectar la presencia de proteínas que puedan indicar una preeclampsia. Es preferible revisar los medicamentos de la madre, porque ciertos antihipertensivos pueden producir daño al feto. Si la madre antes del embarazo tomó inhibidores de la enzima conversora de angiotensina o bloqueantes de los receptores de la angiotensina o atenolol para tratar su hipertensión, hay que sustituirlos por otros medicamentos.
  • La hipertensión arterial transitoria o gestacional aparece con el embarazo. Es leve o moderada, la madre no tiene proteinuria, y este trastorno desaparece después del parto. En este caso no es necesario administrar medicamentos antihipertensivos, pero es importante llevar un control estricto. Si la tensión es igual o superior a 160/110 mm Hg, se tratará como si fuera preeclampsia.
  • La hipertensión arterial inducida por el embarazo o preeclampsia es una enfermedad grave que se caracteriza por la alta tensión arterial – superior a 140/90 mm Hg y la presencia de proteínas en la orina – más de 300 mg en la orina durante 24 horas. Generalmente este tipo de hipertensión aparece después de la semana 20 de gestación y desaparece después del parto. Este trastorno también es conocido como toxemia del embarazo.
  • En la preeclampsia grave la madre tiene síntomas como dolores de cabeza fuertes o migrañas, dolor en la parte superior derecha del abdomen, aumento súbito de peso y problemas de vista. En la analítica, el número de plaquetas baja y aumenta los niveles de las transaminasas. Si no se trata esta enfermedad puede dañar los riñones, el hígado y el cerebro de la madre. En un estado muy grave aparecen convulsiones y el proceso puede desembocar en un coma.
  • La hipertensión arterial crónica con preeclampsia aparece antes de la mitad del embarazo y luego se complica con la preeclampsia.


¿Quiénes están en mayor riesgo de preeclampsia?

  • Las madres con antecedentes de preeclampsia.
  • Las mujeres embarazadas con antecedentes de hipertensión, enfermedad renal, lupues eritematosus sistémico y diabetes.
  • Las madres que tienen menos de 20 años de edad o más de 35.
  • Embarazadas con embarazo múltiple.
  • Madres con peso superior al normal.
  • Enfermedades del embarazo como mola hidatiforme o hidropecía fetal.

¿Con qué signos de alarma hay que anticipar la consulta con el médico?

  • Hemorragia vaginal
  • Visión de luces de colores
  • Náuseas, vómitos
  • Dolor de cabeza
  • Hinchazón de las manos y pies y a veces de la cara
  • Aumento de peso de más de un kilo por semana
  • Dolor en el centro del abdomen o en el lado derecho
  • Valores de tensión arterial mayores de 140/90 mm Hg
  • Convulsiones

¿Cómo tratará el médico la preeclampsia?

Si la preeclampsia es leve hay que llevar un seguimiento muy estricto controlando la tensión, la proteinuria, el número de las plaquetas, las enzimas hepáticas y la creatinina. La madre puede seguir su vida normal, pero es recomendable reducir el estrés y la actividad física. No es necesario el reposo en cama ni eliminar la sal de la dieta. El uso de medicamentos hipotensores requiere una valoración personal.

Si la preeclampsia es grave, la mujer debe ser hospitalizada de inmediato. Hay que mantener la tensión arterial por debajo de 155/105 mm Hg.  A partir de las 34 semanas de embarazo se recomienda inducir el parto. Algunas veces es necesario inducir el parto antes de las 34 semanas. En estos casos se administrarán corticoides para ayudar a acelerar la maduración de los pulmones del feto.

HELLP es una sigla inglesa que indica hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas. En un estado muy grave, el síndrome HELLP causa un verdadero peligro tanto para la madre como para el bebé. El tratamiento es similar al de la eclampsia y en algunas ocasiones requiere transfusiones de sangre.