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Ardor de estómago, ¿Por qué se producen? ¿Cómo solucionarlo?

En condiciones normales, los alimentos que entran en el estómago no pasan nuevamente hacia el esófago, ya que existe un esfínter que actúa como una válvula e impide el paso del alimento.



Sin embargo, en ocasiones, está válvula se relaja y deja pasar el contenido del estómago al esófago. El contenido de estómago, debido a su alta concentración de ácido clorhídrico irrita la mucosa del esófago. Esta irritación se presenta en forma de dolor, quemazón o ardor justo debajo o detrás del esternón.

Síntomas del ardor de estómago.

El dolor suele originarse en el pecho desde el estómago y puede irradiarse hacia el cuello o la garganta. El dolor y la irritación pueden llegar hasta la garganta y causar una tos crónica.  En ciertos pacientes predominan los síntomas respiratorios: afonía, tos, carraspera e incluso asma.

El mal aliento también es frecuente en pacientes con reflujo gastroesofágico. Algunas veces el reflujo gastroesofágico produce síntomas parecidos a los de una angina de pecho o un infarto. Los síntomas más comunes son: dolor y sensación de ardor en la boca del estómago, acidez de estómago, náuseas, sabor amargo y ácido en la boca, flatulencias, eructos y digestión más lenta.

Causas del ardor de estomago.

La barrera entre el estómago y el esófago puede estar afectada por el debilitamiento del músculo o la presencia de una hernia de hiato. La hernia de hiato es el estado patológico que surge cuando una parte del estómago se desplaza hacia el pecho a través del foramen del diafragma. Las hernias de hiato son comunes y no todas las personas que tienen hernia presentan reflujo.

El aumento de la presión del abdomen y algunos alimentos facilitan la aparición de los síntomas. La presión abdominal aumenta en el caso de obesidad, embarazo y tumores abdominales de gran tamaño. El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la ingesta de alimentos irritantes tales como bebidas cítricas, café, tomate, bebidas gaseosas, comidas picantes, chocolate, menta y comidas grasas pueden ser factores desencadenantes del reflujo gastroesofágico.


Comer en las tres horas anteriores a acostarse también puede empeorar el estado del paciente, al igual que, por la toma de analgésicos durante mucho tiempo puede aparecer ardor de estómago. Cuando el reflujo gastroesofágico permanece durante mucho tiempo se puede producir un cambio de la mucosa normal esofágica, que es sustituida por una mucosa más parecida a la del estómago o a la del intestino delgado, más resistentes al ácido clorhídrico. Esta patología se conoce como esófago de Barrett y se considera un factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de esófago.

Tratamiento del ardor de estómago.

El tratamiento farmacológico del reflujo gastroesofágico o ardores en el estómago consiste en la administración de antiácidos. Sin embargo, antes de tomar medicamentos se pueden introducir unas medidas dietéticas y posturales en la vida cotidiana para prevenir los síntomas:

  • Evita las comidas y las bebidas que favorecen la relajación del esfínter; grasas, fritos, especias picantes, café, chocolate, alcohol, frutos cítricos, tomate, productos mentolados.
  • Come lentamente; Tómate el tiempo necesario para masticar bien los alimentos.
  • No ingieras grandes cantidades de alimentos durante una comida.
  • Deja de fumar, en el caso de que seas fumador.
  • Pierde peso en el caso de obesidad.
  • No comas antes de irte a dormir. Evita acostarte durante las 2 o 3 horas previas a haber realizado la ingesta.
  • Duerme con la cabeza levantada. Eleva la cabecera de la cama unos 10 centímetros.
  • Evita las prendas demasiado ajustadas, como por ejemplo los cinturones, etc.
  • Reduce el estrés.
  • No realices ejercicios físicos intensos después de comer, para no afectar a la salud del estómago

Consulta con tu médico urgentemente si:

  • Vomitas y el contenido del estómago tiene sangre o luce como café molido.
  • Presentas heces de color negro o marrón.
  • Tienes sensación de ardor y un dolor constrictivo u opresivo en el pecho.

Es recomendable ir a la consulta de atención primaria cuando:

  • Bajas de peso sin querer hacerlo.
  • Los síntomas no desaparecen después de unas semanas de tratamiento farmacológico.
  • Experimentas una tos crónica o sibilancias.
  • Tienes dificultades para tragar.




¿Qué es la otitis? Causas y síntomas de la otitis media

Las infecciones del oído son una de las razones más frecuentes por la que los padres llevan a sus hijos al médico. Esta enfermedad afecta especialmente al grupo de edad comprendido entre 0 y 7 años. El 50 % de los niños menores de 1 año pasan una otitis y a los 3 años este porcentaje sube al 80 %.  La otitis media es la infección bacteriana más frecuente en niños menores de cinco años. Esta patología se produce generalmente durante el otoño y el invierno.

La enfermedad tiene un inicio súbito y de corta duración con un dolor intenso. Según la evaluación de la otitis hablamos de otitis aguda cuando el proceso dura no más de tres semanas; otitis subaguda entre una duración de tres semanas a tres meses; y otitis crónica cuando la enfermedad se prolonga durante más de tres meses.


Las causas de la otitis media

Las causas de la otitis media son bacterias y virus. Desde la nariz o la garganta estos microorganismos alcanzan el oído medio a través de la trompa de Eustaquio. La trompa de Eustaquio va desde la mitad de cada oído hasta la parte superior de la garganta. Sirve para que llegue aire al oído y también elimina pequeñas sustancias de desecho del oído. Cualquier cosa que bloquee las trompas de Eustaquio provoca que se acumulen líquidos en el oído medio, detrás del tímpano. La acumulación de los líquidos genera un ambiente que favorece la colonización de las bacterias y los virus. Las alergias, los resfriados, infecciones, agrandamiento de adenoides, exceso de moco, etc. pueden bloquear la trompa de Eustaquio y causar una otitis media. En los adultos, el humo del tabaco tiene un papel importante en las infecciones de las vías respiratorias superiores.

Algunos factores aumentan el riesgo de sufrir esta enfermedad. Asistir a guarderías, antecedentes de infecciones del oído, uso de biberones, cambios de altitud o de clima, no ser amamantado, etc. son los factores de riesgo más importantes. En los niños con síndrome de Down la otitis media es más frecuente.


Si la enfermedad es de origen bacteriano, las tres bacterias más frecuentes son el Streptococo neumoniae (20-40 %), Haemophilus influenzae (15-30 %) y Moraxella catarrhalis (10-15 %).

La otitis media no es contagiosa, pero las infecciones respiratorias que causan la otitis media sí son contagiosas.

¿Cuáles son los síntomas de la otitis media?

Los síntomas son diferentes en bebés y en niños mayores o en adultos. Los bebés normalmente actúan de manera irritable y su llanto es inconsolable, se llevan la mano a los oídos, no duermen bien y pueden presentar diarrea, vómitos y malestar general. La fiebre es un síntoma muy frecuente en cualquier edad, se presenta en el 50% de los casos y en los niños más pequeños puede alcanzar 40,5ºC. En niños mayores y en adultos los síntomas principales son:

  • Dolor de oído
  • Llenura del oído
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Hipoacusia
  • Malestar general

La enfermedad normalmente empieza con dolor y fiebre muy intensa y formación de mucopus en la cavidad del oído medio que produce edema. Esta fase dura entre 2 y 3 días. Durante los siguientes 8 días la fiebre y el dolor disminuyen y la otorrea pasa de ser serosanguinolenta o mucopurulenta a finalmente fétida. El aumento de presión en la membrana timpánica puede provocar su rotura, generalmente es pequeña y se cierra en 2 o 3 días.


Conjuntivitis, qué es, causas, tipos, síntomas y tratamiento

¿Qué es la conjuntivitis?

La conjuntiva es una membrana fina que reviste el interior de los párpados y que cubre la parte blanca de los ojos. La conjuntivitis es la inflamación, enrojecimiento e hinchazón de esta capa finita. Esta enfermedad es una de las causas más frecuentes de las consultas en atención primaria. La conjuntivitis se propaga fácilmente, en especial entre los niños en la guardería y en la escuela.



¿Cuáles son las causas de esta enfermedad?

La conjuntivitis puede ser infecciosa o no infecciosa.

La mayoría de los veces, la conjuntivitis está causada por diferentes virus, muchos de los cuales están asociados a infecciones de las vías respiratorias superiores, resfriados o dolor de garganta. Algunas bacterias también son agentes patógenos causantes de las conjuntivitis.

Las Clamidias, que son microorganismos que se transmiten por contacto sexual, originan conjuntivitis en las piscinas o también las madres pueden transmitir las bacterias durante el parto. Raramente la inflamación de la conjuntiva es la consecuencia de una infección de hongos o algunos parásitos.

Las conjuntivitis provocadas por parásitos como los gusanos  o las larvas de insectos son propios de las zonas tropicales de África o de Sudamérica.

Entre las conjuntivitis no infecciosas hay que destacar la conjuntivitis alérgica, tóxica, la inflamación de la conjuntiva en el curso de enfermedades sistémicas y las consecuencias de un trauma.

Algunas enfermedades autoinmunes pueden afectar a los ojos, así puede aparecer conjuntivitis en el caso de artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, esclerodermia, tiroiditis de Hashimoto, espondilo artropatías seronegativas, síndrome de Sjögren, penfigoide cicatricial, síndrome de Steven-Johnson, etc.

¿Qué caracteriza a los diferentes tipos de conjuntivitis?

Las tres conjuntivitis más frecuentes son la conjuntivitis bacteriana, viral y alérgica. ¿Cómo podemos diferenciarlas?






La conjuntivitis de origen vírico es la más frecuente, sobre todo en los meses de otoño e invierno. Las conjuntivitis causadas por adenovirus son las más contagiosas que suelen cursar con fiebre. Los virus del herpes generan una infección más leve. En ocasiones se ve afectada la piel que rodea al ojo.

Las conjuntivitis de origen bacterianas son menos frecuentes, caracterizadas por secreción abundante y amarillenta y formación de papilas en la conjuntiva palpebral. Entre las bacterias que causan conjuntivitis destacan los gonococos, los neumococos, el Haemophilus influenzae, los estafilococos y las clamidias. La transmisión de los gonococos se produce por las relaciones sexuales, aunque los recién nacidos también pueden contagiarse de gonococos en el momento del parto por una transmisión entre la madre y el hijo. La enfermedad se caracteriza por una fuerte secreción purulenta en los ojos y acumulación de lágrimas en el párpado inferior.

Una conjuntivitis producida por neumococos puede provocar una úlcera en la córnea. El Haemophylus influenzae genera conjuntivitis con secreciones oculares acuosas en niños.

El estafilococo provoca una abundante secreción mucosa.

Las clamidias, como los gonococos, son microorganismos de transmisión sexual y producen conjuntivitis en los recién nacidos durante el parto.

La conjuntivitis alérgica es generalmente bilateral y se asocia con síntomas de vías respiratorias como estornudos, rinitis y asma. El alérgeno puede ser polvo, plumas o polen. Las conjuntivitis alérgicas son estacionales. Los síntomas pueden abarcar picazón intensa o ardor en los ojos, ojos rojos, lagrimeo, dilatación de los vasos, secreción viscosa y párpados abundantes.

La conjuntivitis irritativa o tóxica es consecuencia de la exposición a unos agentes tóxicos como al cloro de las piscinas, al aire acondicionado, al trabajo con ordenador,  a colirios con conservantes, etc. El uso inadecuado de las lentes de contacto puede producir conjuntivitis severa.

La conjuntivitis causada por los rayos ultravioletas provoca un cuadro agudo de dolor ocular, sensación de arena o cuerpo extraño y fotofobia intensa.

Los traumas y los cuerpos extraños también generan inflamación en la conjuntiva. Estos casos deberán ser remitidos al especialista.

Los síntomas de la conjuntivitis

Los síntomas de la conjuntivitis dependen del factor causante, pero en general podemos decir que los pacientes con conjuntivitis tienen:

  • Picazón, irritación o ardor
  • Color rosado o rojo en la parte blanca del ojo
  • Aumento del lagrimeo
  • Inflamación de los párpados y de la conjuntiva
  • Secreción de pus, en particular amarillo verdoso
  • Costras en los párpados o en las pestañas
  • Sensación de tener un cuerpo extraño en los ojos
  • Sensibilidad a la luz brillante
  • Aumento de ganglios linfáticos delante de las orejas

Tratamiento de la conjuntivitis

El tratamiento de la conjuntivitis depende del factor causante.

El tratamiento de la conjuntivitis vírica es sintomático. La infección puede durar entre una y dos semanas y se debe resolver por sí sola. Se pueden usar lágrimas artificiales y bolsas frías para aliviar la sequedad y la inflamación. El médico puede recetar medicamentos antivirales en casos más graves. Los antibióticos no mejoran la conjuntivitis viral, pero evitan la sobreinfección.

En el caso de una conjuntivitis bacteriana simple se pueden administrar colirios, geles o pomadas antibióticos, se deben aplicar en ambos ojos, aunque uno solo sea el afectado. Las gotas se administran entre 4 o 6 veces diarias y la pomada o el gel entre 2 o 3 veces al día. A los recién nacidos se les aplican unas gotas para prevenir los contagios por gérmenes durante el parto. Si el bebé nace con el lagrimal obstruido éste también puede causar una inflamación de la conjuntiva. En el caso de que el problema persista entre los 6 y 12 meses, deberá lavarse el conducto con una sonda fina.

Si la conjuntivitis es alérgica, los antihistamínicos y las gotas oculares con corticosteroides mejorarán el estado del paciente. Las gotas de corticosteroides nunca deberán utilizarse en el caso de que la infección se haya producido por herpes, ya que estos medicamentos empeoran la infección.

Entre los remedios caseros podemos destacar:

  • La manzanilla con efectos antiinflamatorios y antisépticos. Preparamos una infusión durante 15 minutos de una cucharada de flores secas en una taza de agua. Mojamos una gasa y aplicamos sobre los ojos. No deberíamos utilizar la manzanilla en el caso de conjuntivitis alérgica.
  • Las compresas de caléndula también se aplican sobre los ojos hinchados o párpados inflamados por su efecto antinflamatorio y antiséptico.
  • La Eufrasia (planta medicinal) evita el lagrimeo y reduce las inflamaciones de los ojos.
  • La hamamelis (planta medicinal) reduce la inflamación y relaja los ojos. El tratamiento consiste en aplicar agua de hamamelis sobre los ojos afectados por conjuntivitis.
  • Un buen truco para relajar los ojos y prevenir el enrojecimiento causado por la conjuntivitis consiste en aplicar la misma bolsa de la infusión de té encima de los ojos cerrados durante 10 minutos.
  • El arándano, por sus propiedades bactericidas, es muy interesante en el tratamiento externo de la conjuntivitis. Preparamos una infusión con una cucharada de hojas secas por litro de agua y realizamos un lavado ocular con este líquido.
  • La aplicación de un par de rodajas recién cortadas de pepinos sobre los párpados, resulta un buen colirio natural y por su efecto anti edematoso rebaja la hinchazón después de una jornada de mucho trabajo o de una larga noche de fiesta.

En el caso de traumas y cuerpos extraños acude a la consulta de un especialista.

Prevención de la conjuntivitis

La conjuntivitis puede ser muy contagiosa, por ello es muy importante:

  • Lavarse bien las manos con jabón antiséptico y utilizar toallas de papel.
  • Evitar tocarte o restregarte los ojos.
  • Limpiar toda la secreción alrededor de los ojos varias veces al día.
  • No utilizar la misma botella de las gotas para los ojos infectados y para los sanos.
  • Lavarse las manos después de aplicarse gotas o pomadas para los ojos.
  • Lavar las fundas de las almohadas, las toallas, sábanas, paños, gafas con agua caliente y detergente.
  • No compartir maquillaje.
  • No meterse en la piscina.
  • Tirar a la basura las lentes de contacto desechables y los envases que se usaron cuando los ojos estaban infectados.
  • Tirar el maquillaje que hayas usado durante este tiempo.
  • Limpiar las lentes de contacto de uso prolongado de la manera más adecuada.
  • Durante la infección, no usar lentes de contacto, sino gafas hasta que los síntomas hayan pasado.
  • Si estás en contacto con una persona con conjuntivitis infecciosa evita el contacto directo.
  • Lavarse las manos frecuentemente con agua tibia y jabón o con limpiadores a base de alcohol.




Dermatitis atópica, qué es, causas, síntomas y tratamientos

¿Presenta tu hijo cada invierno lesiones en los codos y en las rodillas, tiene la piel muy seca y tiene prurito muy intenso y molesto?

Es posible que tu hijo padezca dermatitis atópica. Aunque el aspecto de la piel puede asustarnos, es importante aclarar que no es una enfermedad contagiosa.



Con la llegada del otoño, el invierno, el frío, el uso de la calefacción y el contacto directo con tejidos de lana, aumentan las molestias de las personas que padecen dermatitis atópica. Los climas fríos y las ciudades contaminadas suponen un mayor riesgo de sufrir dermatitis atópica.

La dermatitis atópica o eccema atópico es una enfermedad de la piel que afecta al 5% de los adultos y hasta el 10-20% de los niños.

Entre las causas de la enfermedad se suponen factores hereditarios. Si los padres tienen dermatitis atópica, asma alérgica o rinoconjuntivitis alérgica, los niños tienen más riesgo de desarrollar esta enfermedad. Los climas fríos suponen un mayor riesgo de sufrir el eccema atópico. Los niños jamaicanos que se han criado en Londres, tienen el doble de  probabilidad de sufrir dermatitis atópica que los niños de Jamaica.

Otros factores que pueden agravar los síntomas ya existentes son:

  • Los diferentes tipos de alergias: alimentarias, a los metales, a los ácaros, al polvo, al polen, a los detergentes, etc.
  • El estrés, la ansiedad.
  • El consumo del tabaco y alcohol.
  • El sudor excesivo.

Los síntomas dependen de la fase de la enfermedad. En la fase aguda los pacientes tienen manchas rojas con vesículas, más tarde se presentan manchas rojas con descamación y en la fase crónica el paciente tiene placas de piel engrosada con pliegues cutáneos marcados.  Otros síntomas de la enfermedad son la piel muy seca, dermatitis en manos o pies, granitos ásperos en muslos o brazos, eccema del pezón, doble pliegue en párpado inferior, lesiones blancas en extremidades o cara, entre otros.

¿Cómo se desarrollan los síntomas de la dermatitis atópica?

Es un círculo vicioso. La piel atópica carece de los factores hidratantes naturales de la piel. La piel se reseca y pica y al rascarse, la barrera cutánea sufre un daño y las capas subyacentes quedan expuestas y resultan vulnerables a las infecciones. Las bacterias producen irritación, por lo que continua el picor.

Las manifestaciones más típicas de esta enfermedad son:

  • La dermatitis atópica del lactante: que suele empezar hacia los 5-6 meses de vida. La localización más habitual es en la cara, pero suele aparecer en el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y las zonas de extensiones de las extremidades también. El prurito es un síntoma constante y muy molesto.
  • La dermatitis atópica infantil: aparece entre los 2 y los 7 años de edad. Las lesiones se sitúan en los codos y las rodillas. El prurito es intenso.
  • La dermatitis atópica en adultos: se produce en la nuca, el dorso de las manos y los pies, la cara de flexión de las muñecas y las zonas de extensión de las piernas. Por el rascamiento crónico, se observa un engrosamiento de la piel con aumento de su reticulado normal.




Tratamiento de la dermatitis atópica

El tratamiento de esta enfermedad incluye unos medicamentos orales para calmar el picor, reducir la inflamación o tratar las sobreinfecciones bacterianas. Los tratamientos locales o tópicos bajan la inflamación e hidratan la piel.

No se conoce ninguna cura para la dermatitis atópica, pero existen diversas medidas para su cuidado y para prolongar los periodos de interbrote. El cuidado diario personal es muy importante. Algunas recomendaciones a seguir son las siguientes:

  • Escribe un diario, anotando los factores desencadenantes de los brotes.
  • Lava la ropa nueva antes de utilizarla.
  • Limita la duración de los baños, toma duchas en vez de baños.
  • Evita las esponjas duras o cepillos de ducha.
  • Las ropas de algodón son las más recomendables, por ser suaves y cómodas.
  • Utiliza aceites de baño en vez de geles de baño o jabones.
  • Evita las ropas de lana por su textura rugosa y los tejidos que no transpiran, como por ejemplo el nylon.
  • Utiliza guantes de algodón por la noche para evitar el rascado mientras duermes.

Los alimentos ricos en vitamina A como la zanahoria, las acelgas, los berros, las coles de Bruselas, los plátanos, las manzanas, las ciruelas, la sandía, las espinacas, los espárragos, los mangos o las judías ayudan a conservar la piel en buen estado.

Los alimentos ricos en vitamina C, como la mayoría de las frutas y verduras, son poderosos antioxidantes que ayudan a prevenir o mejorar las enfermedades de la piel.

Los alimentos ricos en vitamina E son las grasas, que mejoran mucho el estado de la piel.

Los mariscos, el pescado, las nueces, el chocolate, el maíz, los cacahuetes, las fresas, los tomates, los cítricos, el trigo, la soja y los germinados pueden ser factores desencadenantes de esta enfermedad.

Los ácidos grasos de omega 6 procedentes del aceite de onagra suavizan y nutren la piel a la vez y reponen la barrera natural protectora.



Proctólogo, qué es, especialidades y cirugías que realiza

¿Qué es la proctología?

La proctología es una subespecialidad de la cirugía general que se encarga de las enfermedades del recto y de la región anal en general. La proctología se encarga del diagnóstico de estas enfermedades y patologías y de su tratamiento, que puede ser conservador o quirúrgico dependiendo de cada caso concreto en cada paciente específico.

Las enfermedades más frecuentes de las que se encarga la proctología son: hemorroides, fisuras anales, fístulas anales, , abscesos rectales, estreñimiento,  incontinencia fecal, , condilomas, prolapso de recto, entre otras .

proctólogo




Es importante mencionar que en España la proctología no se considera una especialidad quirúrgica, sino que depende directamente de la Asociación Española de Cirugía, considerándose una rama de la cirugía general, por lo que puede ejercerla un cirujano general especializado en el aparato digestivo.

Lo ideal sería que de la proctología se encargaran los proctólogos especializados, ya que cuentan con mayor información de estas zonas que un cirujano del aparato digestivo común.

¿Quién es el proctólogo?

Es un médico cirujano especialista en el aparato digestivo, que a su vez se ha especializado en la región anal y perianal, y en sus patologías y tratamientos. Si también se especializa en las enfermedades del colon y de recto lo llamamos coloproctólogo.

Habitualmente, los pacientes que acuden al proctólogo acuden ya en estadios muy avanzados de sus enfermedades y patologías, y esto es un problema.

Cuanto menos avanzada esté la enfermedad, más fácil y rápido será su tratamiento, por eso es muy recomendable acudir al proctólogo lo antes posible y no intentar aguantar con las molestias que se tengan.

Siempre hay que tener en cuenta que un proctólogo es un especialista en las enfermedades de la región anal y al día atiende a muchas personas con diversas patologías, por lo que no se debe tener miedo o vergüenza a acudir a él.

El proctólogo puede proporcionarnos tratamientos quirúrgicos o no quirúrgicos en función de lo avanzada que esté la patología y del tipo que esta sea.

proctólogo operando

¿Qué pruebas médicas suelen realizar los proctólogos?

Algunas de las pruebas más comunes que realizan los proctólogos a la hora de evaluar y diagnosticar las enfermedades de sus pacientes son:




  • Colonoscopia: se introduce un colonoscopio (un tubo flexible con una cámara) por la cavidad anal recorriendo todo el colon. El médico, mediante un monitor, puede observar el interior del paciente para detectar posibles problemas y poder darles un tratamiento.
  • Rectoscopia: el instrumental y la técnica son los mismos que en la colonoscopia, pero en este caso solo se examina el recto (la primera porción del interior al entrar por el ano).
  • Manometría anorrectal: consiste en la inserción de una sonda de plástico flexible en el ano. La sonda cuenta con un globo de látex en la punta que se introduce dentro del cuerpo.
  • Defecografía: para realizarla se introduce por la cavidad anal un medio de contraste de bario y se le solicita al paciente que que defeque en un inodoro. De esta manera se pueden detectar los movimientos del organismo durante la defecación, así como cualquier anormalidad en el acto de defecar.

Se trata de pruebas indoloras que pueden ayudarnos a detectar enfermedades que perjudiquen mucho el estado de salud y la calidad de vida de los pacientes.

Es necesario realizar todas las pruebas diagnósticas que se precisen, ya que es vital conocer cuál es la patología o enfermedad que sufre el paciente para poder dar con el tratamiento más acertado posible.

Las intervenciones quirúrgicas más comunes que realiza un proctólogo son: hemorroidectomías, fisurectomías y tratamiento de fisuras anales, esfinterotomías, esfinteroplastias y tratamiento de fístulas anales, tratamiento quirúrgico del prolapso rectal, tratamiento quirúrgico de la incontinencia fecal, etc.




Es muy difícil saber qué tipo de intervenciones requiere cada paciente si no se conocen las características de su patología o enfermedad, por este motivo el diagnóstico resulta esencial.

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Imagen cedida vía Operarme.es