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Anemia ferropénica, qué es, causas, síntomas y tratamiento

La sangre contiene tres tipos de células: glóbulos rojos – que transportan el oxígeno por el organismo mediante la hemoglobina; glóbulos blancos – que forman parte del sistema inmunitario; y plaquetas – que son las responsables de la coagulación de la sangre.

La anemia es una enfermedad que aparece cuando se reduce la cantidad de glóbulos rojos o la concentración de la hemoglobina. Existen varios tipos de anemia y la causa de cada una de ellas es diferente. Los glóbulos rojos se forman en la médula ósea, su formación requiere hierro, vitamina B12, ácido fólico y eritropoyetina. Un déficit de estas sustancias o el funcionamiento insuficiente de la médula ósea causa anemias. Cuando la formación de los glóbulos rojos es normal, la causa de la anemia es la pérdida de los hematíes por pérdida aguda de sangre o por destrucción.

La anemia ferropénica es la anemia más frecuente en la práctica clínica. Es un trastorno en el que la sangre carece de glóbulos rojos por el déficit de hierro en el cuerpo. Los glóbulos rojos, que se forman en la médula ósea, transportan el oxígeno a los tejidos del cuerpo. El hierro es una parte importante de los glóbulos rojos, ya que sin hierro el cuerpo no produce suficiente hemoglobina y la sangre no puede transportar el oxígeno.

El contenido de hierro en el organismo es de 35-40 mg/kg de peso en mujeres y 50-55mg/kg en hombres. La mayor parte de este hierro es hemoglobínico. Otra parte es el hierro de depósito de carácter intracelular como la ferritina y hemosiderina. También encontramos hierro en la mioglobina muscular y en algunas enzimas como las catalasas y los citocromos. La transferrina representa un menor aporte de este mineral y es responsable del transporte del hierro.

¿Cuáles son las causas de la anemia ferropénica?

 Algunas de las causas de la anemia ferropénica, pueden ser las siguientes:

  • Tu cuerpo necesita más hierro de lo normal. Esto ocurre durante el embarazo, lactancia y crecimiento.
  • Tu cuerpo pierde glóbulos rojos y hierro. Las mujeres en edad fértil pierden sangre durante la menstruación, especialmente cuando tienen periodos menstruales frecuentes, prolongados o abundantes. La segunda causa más frecuente de la pérdida de sangre ocurre a través del sistema gastrointestinal por úlceras, hernia de hiato, pólipos, cáncer de esófago, estómago, intestino delgado o colon, hemorroides, parásitos intestinales que se alimentan de sangre o por el uso prolongado de ácido acetilsalicílico o ibuprofeno.
  • No consumes suficientes alimentos que contengan el hierro. En el caso de un vegetariano estricto o un adulto mayor, la alimentación incompleta y desequilibrada causa déficit de hierro y anemia ferropénica.
  • Tu cuerpo no absorbe bien el hierro. La absorción insuficiente puede ser consecuencia de celiaquía, enfermedad de Crohn, cirugía gástrica o abuso de antiácidos que contengan calcio.

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¿Cuáles son los síntomas de la anemia ferropénica?

En algunos casos es posible que no tengas ningún síntoma si la anemia es leve. Sin embargo, a medida que el cuerpo se vuelve más deficiente en hierro, y la anemia empeora, los signos y síntomas se intensifican.

Los síntomas más frecuentes de la anemia ferropénica son:

  • Piel pálida
  • Debilidad, fatiga extrema, cansancio, irritabilidad, problemas para concentrarse o pensar, disminución de memoria
  • Tinnitus
  • Insomnio
  • Descenso de la libido
  • Dificultad para respirar
  • Mareos
  • Inflamación o dolor de la lengua
  • Dolor de cabeza
  • Manos y pies fríos
  • Uñas quebradizas, fragilidad del cabello o caída excesiva del mismo, encanecimiento precoz
  • Color azul en la esclerótica de los ojos
  • Hormigueo incómodo en las piernas, neuralgias, parestesias
  • Ritmo cardiaco acelerado
  • Deseo de consumir hielo

Otros síntomas que se pueden manifestar cuando tenemos anemia ferropénica pueden ser:

  • Dolor en la parte superior del abdomen (por las úlceras)
  • Sangrado menstrual abundante con coágulos
  • Heces oscuras o heces con sangre si pierdes sangre a través del sistema gastrointestinal
  • Pérdida de peso (en personas con cáncer)

¿Cómo se diagnóstica la anemia ferropénica?

 El doctor puede diagnosticar la anemia ferropénica atendiendo a los siguientes factores:

  • Tamaño y color de los glóbulos rojos: en la anemia ferropénica los glóbulos rojos son más pequeños y de un color más pálido de lo normal.
  • Hematocrito: el hematocrito es la proporción de células rojas de la sangre en comparación con todas las células sanguíneas. El rango normal es de 38,8 a 50 por ciento para los hombres y 34,9 a 44,5 por ciento para las mujeres. El rango normal para los niños de 15 años de edad y menores varía según la edad y el sexo.
  • Hemoglobina: es una proteína presente en los glóbulos rojos, encargada de transportar el oxígeno de los pulmones a los órganos y tejidos y el dióxido de carbono de los órganos y tejidos a los pulmones. El nivel normal de la hemoglobina en hombres es de 13,5 a 17,5 gramos de hemoglobina por decilitro de sangre y en mujeres 12,0 a 15,5 g/dl.
  • Ferritina: es una proteína que se une con el hierro y ayuda a almacenar éste en el cuerpo. Los niveles normales de la ferritina para mujeres son de 12 a 150 nano gramos por mililitro y para los hombres 12 a 300 nano gramos por mililitro.

¿Qué otras pruebas puede pedir tu médico para realizar un diagnóstico?

  • Endoscopia para comprobar las úlceras, hernia de hiato o pólipos
  • Colonoscopia para detectar sagrado intestinal por pólipos o tumores
  • Ecografía pélvica para buscar la causa de las menstruaciones abundantes, prolongadas
  • Examen de sangre oculta en heces

¿Qué tratamiento aconseja su médico para la anemia ferropénica?

Los suplementos de hierro son necesarios para acumular reservas de este elemento en el cuerpo. La mayoría de los suplementos de hierro contienen sulfato ferroso. Es aconsejable tomar estos medicamentos una hora antes de las comidas y dos horas antes de los antiácidos. La toma junto con vitamina C (zumo de naranja, zumo de limón) aumenta la absorción del hierro. Algunos alimentos como el té, el café, los cereales y las dietas con mucha fibra disminuyen la absorción de hierro.

Si la anemia es muy grave se puede empezar el tratamiento con una transfusión y continuar con hierro intravenoso, aunque en la mayoría de los casos el médico recetará suplementos de hierro vía oral.

El hematocrito se normaliza después de dos meses de tratamiento con hierro; sin embargo, debes continuar tomando los medicamentos durante otros 6 a 12 meses para rellenar los almacenes corporales de este elemento en la médula ósea.

En cuanto a las mujeres embarazadas, necesitarán tomar ácido fólico junto con el hierro para el desarrollo adecuado del sistema nervioso central del feto.

Mujer embarazada

Es importante saber que los medicamentos de hierro tiñen las heces de negro-gris.

Los suplementos de hierro pueden tener algunos efectos secundarios. Los síntomas más frecuentes de estos efectos secundarios son los de sistema gastrointestinal, como estreñimiento o diarrea, náuseas, vómitos, molestias abdominales, pigmentación dentaria (en el caso de jarabes, o pastillas masticables que entran en contacto directo con los dientes). En caso de mala tolerancia digestiva, se puede intentar administrar el hierro junto con las comidas, pero hay que tener en cuenta que, de esta manera, la absorción disminuirá. Con menos frecuencia los suplementos de hierro pueden producir reacciones alérgicas.

¿Cuándo suele aconsejar el médico hierro por vía intravenosa?

Cuando la anemia es muy grave, cuando el paciente no tolera el hierro por vía oral o cuando existen problemas de absorción por enfermedades de los intestinos, el médico administrará suplementos de hierro por vía intravenosa.

Los efectos adversos del hierro intravenosos pueden ser locales o generales. Localmente en la zona de punción el paciente puede notar irritación o dolor. Los efectos adversos generales son: malestar general, febrícula, dolores articulares o abdominales y urticaria.

En el caso de enfermedades como la de Crohn y colitis ulcerosa casi siempre es preciso administrar hierro vía intravenosa.

¿Cuándo es necesario una transfusión?

Cuando el paciente presenta una anemia grave con descompensaciones cardiovasculares, necesitará una solución rápida en forma de transfusiones.

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