Alimentos para la anemia durante el embarazo

¿Cómo tratar las anemias durante el embarazo?

Cada vez se considera más importante que una mujer que desee quedarse embarazada acuda antes al médico a realizar una consulta preconcepcional en la que se le hará un estudio completo. Así se corregirán posibles carencias del organismo antes de quedarse embarazada.

Para prevenir la anemia durante el embarazo es recomendable incluir en la dieta carnes rojas, hígado, carnes de ave, huevos, frutas ricas en vitamina C, vegetales de hojas verdes, legumbres, pan, bollos y cereales integrales, pescado y mariscos.



La anemia se trata con suplementos de hierro, ácido fólico o vitamina B12 dependiendo del déficit que tenga la mujer embarazada. Hay que mantener el consumo de estos suplementos durante todo el embarazo, tras el parto, hasta que el trastorno desaparezca.

La anemia hemolítica por incompatibilidad entre la madre y el feto se previene con unas inyecciones que se le aplican a la madre durante y después del embarazo. Después del nacimiento se puede realizar una transfusión al bebé y se le puede administrar antihistamínicos, esteroides, hidratación, fototerapia con luces, medicamentos para elevar la presión arterial,…

¿Qué comer durante el embarazo para combatir la anemia?

La anemia ferropénica es la anemia más frecuente en las mujeres embarazadas. Las mujeres embarazadas, además de necesitar hierro para su organismo, necesitan cubrir necesidades del feto y la placenta. Si las cantidades de hierro se encuentran por debajo de los niveles normales al inicio del embarazo, el riesgo de anemia es importante; sin embargo, si al inicio tiene unos niveles normales de hierro, es probable que continúe así, o aparezca una anemia leve.

Según los valores de hemoglobina el médico recetará suplementos de hierro o te recomendará una alimentación rica en hierro. Las fuentes de hierro más importantes son: ostras, carne vacuna, espinacas, pan de centeno, sardinas, huevo, fruta seca (higos, ciruelas, etc.), almendras, cacao, remolacha, brécol, hígado  y, en general, alimentos enriquecidos con hierro.


La vitamina C aumenta la absorción de hierro, por eso es importante añadir a la dieta de una embarazada frutas y verduras. Aquellas mujeres que han tomado anticonceptivos orales durante largos periodos de tiempo, han consumido salicilatos, alcohol, drogas y son fumadoras, necesitan más vitamina C. La mujer embarazada necesita aproximadamente 70 mg  de vitamina C al día. Las frutas y verduras más ricas en vitamina C son:

  • Pimiento rojo: 190 mg/100g
  • Perejil: 130mg/100g
  • Brócoli: 80 mg/100g
  • Kiwi: 90 mg/100g
  • Naranja: 50 mg/100g
  • Papaya: 60 mg/100g
  • Coles de Bruselas: 80 mg/100g
  • Acerola: 1600mg/100g
  • Escaramujo: 2000mg/100g

La vitamina B9, es decir, el ácido fólico tiene gran importancia durante el embarazo ya que participa en la formación de glóbulos rojos, la formación y desarrollo del sistema nervioso y el cerebro y el crecimiento del bebé.

La deficiencia puede provocar: anemia durante la gestación, problemas en el crecimiento y el desarrollo del bebé o incluso enfermedades del sistema nervioso como espina  bífida (cuando no hay un correcto desarrollo de las vértebras).

El suplemento necesario para mantener niveles normales de ácido fólico en los glóbulos rojos de la sangre (eritrocito) en casi todas las mujeres embarazadas es como mínimo de 100 microgramos/día. Las espinacas, verduras y legumbres son buenas fuentes de ácido fólico. Otras fuentes naturales de folato incluyen espárragos, plátanos, melones, limones, legumbres y levaduras.

Si la madre tiene anemia por un déficit de vitamina B12 es recomendable que tome mariscos, carnes, huevos, pescados, lácteos y cereales, que son buenas fuentes de esta vitamina.


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