Archivo del Autor: Marta García

parkinson tercera edad

Enfermedades propias de la tercera edad 3ª parte.

Vuelvo con la 3ª edición de esta serie de artículos en los que os explico brevemente en qué consisten las enfermedades más comunes en personas de la tercera edad. La idea es que las conozcáis, tanto nombres como síntomas, para que podáis saber formas de evitarlas o al menos sobrellevarlas cuando se presenten, ya que si vivimos lo suficiente lo más probable es que suframos alguna de estas enfermedades, pues la principal causa de su aparición suele ser el paso del tiempo. Aunque recordad que no hay que ponerse nervioso porque nos pueda pasar, ya que hoy en día, gracias a la investigación científica en el campo de la medicina, la esperanza y la calidad de vida en personas ancianas ha aumentado muchísimo.




En el artículo de hoy, os comentaré un poco sobre el Parkinson, enfermedad que sufren o han sufrido personajes conocidos, como fue el Papa Juan Pablo II, el protagonista de Regreso al futuro, Michael J. Fox o el mismísimo Mohammed Alí; y de la Hipertrofia Benigna de Próstata, la cual por razones obvias tan solo afecta a hombres, siendo a su vez bastante común entre los varones mayores de 60 años.

Parkinson

Se trata, al igual que el Alzheimer, de una enfermedad neurodegenerativa, causada principalmente por la pérdida de sustancia negra cerebral. La pérdida de neuronas en esta zona está aceptada como la causa de la enfermedad, por lo que se trata de una patología directamente relacionada con las personas ancianas, aunque en los últimos años también se han detectado bastantes casos de Parkinson en individuos más jóvenes, incluso por debajo de los 40 años.

Entre los síntomas del Parkinson encontramos una larga lista, siendo los más característicos la rigidez muscular, los característicos temblores, dificultad para caminar, mala estabilidad cuando se detienen, lentitud de movimientos voluntarios, etc. Además de esto, en ocasiones también se produce un deterioro intelectual, aunque esto es más propio de otra enfermedad neurodegenerativa como es el Alzheimer.

Al igual que la mayoría de enfermedades neurodegenerativas, no existe solución, pero la calidad de vida de una persona que lo sufre puede ser suficientemente plena con tratamiento físico, psicológico y farmacológico, pudiendo llevar el enfermo una vida prácticamente normal. En España, el Parkinson afecta a más de 65.000 personas y debido al envejecimiento de la población, esta cifra va en aumento.



Hipertrofia benigna de Próstata

La característica principal es el excesivo crecimiento de la próstata. Se trata de, como mencionábamos anteriormente, una enfermedad muy común en los hombres de más de 60 años, debiéndose iniciar su chequeo a partir de los 40 años, para adelantarse a los posibles problemas que puede acarrear. Su diagnóstico se puede realizar una “biopsia prostática” y el más común, que es el tacto rectal, consistente en la palpación de la próstata a través del ano, siendo posible además, la detección de síntomas de cáncer a través de esta técnica. Creo que es necesario aclarar que la Hipertrofia benigna de Próstata no es cáncer.

Entre los síntomas que puede causar la hipertrofia benigna de próstata encontramos una mayor frecuencia a la hora de orinar, irritación y obstrucción, que pueden complicarse y provocar infecciones en la orina, cálculos renales, etc. Algunos de los métodos que se utilizan para su tratamiento es la disminución de la ingesta de líquidos por la noche y moderación de la ingesta de alcohol y cafeína. En los casos en que la hipertrofia benigna de próstata supere un tamaño determinado, la única solución viable para evitar problemas mayores es la prostatectomía, tratamiento quirúrgico que puede ser realizado mediante la resección transuretral de próstata.

Como estamos comprobando en estos artículos, las enfermedades neurodegenerativas son las que conllevan más problemas a la hora de tratarlas y sobrellevarlas, ya que el resto de enfermedades, al menos en la mayoría de los casos, existen tratamientos más “sencillos” para solucionar el problema y mejorar la calidad de vida del paciente.




¡Espero que os haya parecido interesante y os espero en el próximo artículo!

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Enfermedades propias de la tercera edad. La sordera

A medida que nos hacemos mayores, somos más propensos a sufrir ciertos déficits o enfermedades relacionadas con la edad. Y es que, a pesar de que hoy en día los avances en el mundo de la medicina nos permiten vivir una vida plena y de calidad hasta llegar a edades muy avanzadas, no podemos luchar contra el paso del tiempo y éste es sin duda una de las principales causas de la mayoría de problemas que estoy tratando en estos artículos. En el artículo de hoy os hablaré sobre la sordera.




Es usual que las deficiencias auditivas sean consideradas por la gente mayor como algo normal, que viene con la edad y que hay que resignarse. Pero ni mucho menos, siempre se debe intentar poner solución, pues si bien quizá no se pueda recuperar la capacidad auditiva por completo, con las adecuadas pruebas diagnósticas y con la ayuda de un audífono, el cual ayuda a amplificar la señal sonora, se puede llegar a recuperar parcialmente la capacidad auditiva.

Casi un 25 % de las personas de entre 65 y 74 años, llegando al 50 % de las personas mayores de 75 años, sufren presbiacusia, que es una disminución auditiva importante que puede interferir en la actividad social de la persona a causa del proceso de envejecimiento caracterizado por la otoesclerosis. En muchas ocasiones, si no se remedia  la sordera puede convertirse en un problema para la vida social del anciano, ya que puede aislarse de los demás.

Es frecuente observar como el interlocutor se desespera al tratar de comunicarse con la persona sorda, quien consciente de dicha angustia tiende a sentirse incómoda ante el hecho de  mantener una conversación. Esta situación conducirá progresivamente a un deterioro de la comunicación, provocando el aislamiento del anciano y una mayor tendencia a la depresión.

Por otro lado, nos encontramos con otro perfil de personas mayores con sordera. El anciano que, ante la dificultad de oír, se convierte en el único interlocutor de la conversación sin dejar opción a que el resto articule palabra. Este hecho irritará a las personas que le rodean, quienes terminaran evitando mantener conversaciones con él.




Cabe mencionar que en muchas ocasiones la persona que padece sordera puede volverse desconfiada al tener la impresión errónea de que los demás hablan mal, o a sus espaldas. Este tipo de alucinación auditiva es un peligro al que la sordera expone a esta persona, provocando que se sienta rechazada y apareciendo, en numerosas ocasiones, problemas graves como delirios o depresiones.

En definitiva, es un error resignarse ante la creencia de que la sordera es “algo que aparece con la edad”. Por ello, ante cualquier problema de audición es importante acudir al otorrinolaringólogo, quien estudiará las causas de la pérdida auditiva del paciente y le proporcionará el tratamiento adecuado.

Además, no debemos olvidar que hoy en día la tecnología ha realizado grandes avances en audioprótesis, como los audífonos que se adaptan a nuestro nivel de audición; o los implantes cocleares, que cada vez son más utilizados en personas de avanzada edad con pérdida de audición profunda o grave. La sordera ya no debe suponer un gran disgusto, sino un simple bache que podemos sortear.

Espero que os haya gustado o al menos parecido interesante el artículo de hoy. ¿Tenéis alguna duda sobre la sordera?

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Enfermedades propias de la tercera edad 2ª Parte

En el artículo de hoy continuaré hablando de algunas de las enfermedades propias de la tercera edad, alguna de las cuales estamos prácticamente condenados a sufrir debido a que la principal causa de su aparición es el paso del tiempo. A pesar de ello, no debemos olvidar que los avances médicos nos permiten vivir una vida plena y con una más que estimable calidad de vida a esas edades en la actualidad, siendo posible prevenir, tratar e incluso combatir algunas de estas enfermedades.




A continuación os hablaré un poco de la Artritis y del Alzheimer, enfermedades bastante conocidas por todos nosotros, pero que aún así merecen ser comentadas, ya que en ocasiones, por ejemplo, se confunde la Artritis con la Artrosis e incluso el Alzheimer con el Parkinson, que aunque no sea la equivocación más común, personalmente he conocido gente que las confundía.

La artritis es la inflamación de una articulación y se caracteriza por agudos dolores, dificultad para realizar movimientos completos, entumecimiento y sensación de calor en la zona. Su aparición puede estar causada por múltiples enfermedades o síndromes, como por ejemplo la proliferación de microcristales en la articulación (la llamada gota); debido a causas neuropáticas (daños en el sistema nervioso); de origen reumatoide; a raíz de una infección bacteriana, vírica, micótico o parasitaria; etc.

Su detección suele ser realizada en personas mayores de 40 años tras una radiografía hecha por otros motivos y sin que se haya presentado ningún síntoma con anterioridad.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central. Esta enfermedad es la causa principal de demencia senil en personas con edades que superan los 60 años. Su característica principal es la perdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, debido a la muerte de células nerviosas, lo que causa que diferentes zonas del cerebro se atrofien. Las causas del Alzheimer se desconocen pero se sabe que sí intervienen factores genéticos en su aparición. En la actualidad es una enfermedad incurable aunque existen algunos factores que permiten retrasar los efectos de la enfermedad como son el ejercicio físico y mental diario.




Como habéis comprobado, se trata de enfermedades que aparecen en edades avanzadas y que pueden ser tratadas, como la Artritis, o al menos retrasarlas, como es el caso del Alzheimer. En futuros textos escribiré largo y tendido sobre el Alzheimer y demás enfermedades neurodegenerativas.

¿Os ha parecido interesante? En posteriores posts continuaré hablando de las enfermedades propias de la tercera edad. ¡Os espero en mi próximo artículo!

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