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Diagnostico y tratamiento de la anemia ferropénica

La anemia ferropénica es la anemia más comun. Consiste en que la sangre ni tiene glóbulos rojos debido a episodios de déficit de hierro en sangre. Los glóbulos rojos se forman en la médula ósea y se encargan de transportar el oxígeno a los tejidos del cuerpo. Sin hierro el cuerpo no produce suficiente hemoglobina y la sangre no puede transportar el oxígeno.



¿Cómo se diagnóstica la anemia ferropénica?

El doctor puede diagnosticar la anemia ferropénica atendiendo a los siguientes factores:

  • Tamaño y color de los glóbulos rojos: en la anemia ferropénica los glóbulos rojos son más pequeños y de un color más pálido de lo normal.
  • Hematocrito: el hematocrito es la proporción de células rojas de la sangre en comparación con todas las células sanguíneas. El rango normal es de 38,8 a 50 por ciento para los hombres y 34,9 a 44,5 por ciento para las mujeres. El rango normal para los niños de 15 años de edad y menores varía según la edad y el sexo.
  • Hemoglobina: es una proteína presente en los glóbulos rojos, encargada de transportar el oxígeno de los pulmones a los órganos y tejidos y el dióxido de carbono de los órganos y tejidos a los pulmones. El nivel normal de la hemoglobina en hombres es de 13,5 a 17,5 gramos de hemoglobina por decilitro de sangre y en mujeres 12,0 a 15,5 g/dl.
  • Ferritina: es una proteína que se une con el hierro y ayuda a almacenar éste en el cuerpo. Los niveles normales de la ferritina para mujeres son de 12 a 150 nano gramos por mililitro y para los hombres 12 a 300 nano gramos por mililitro.

Otras pruebas  para realizar un diagnóstico:

  • Endoscopia para comprobar las úlceras, hernia de hiato o pólipos
  • Colonoscopia para detectar sagrado intestinal por pólipos o tumores
  • Ecografía pélvica para buscar la causa de las menstruaciones abundantes, prolongadas
  • Examen de sangre oculta en heces

¿Qué tratamiento aconseja su médico para la anemia ferropénica?

Los suplementos de hierro son necesarios para acumular reservas de este elemento en el cuerpo. La mayoría de los suplementos de hierro contienen sulfato ferroso. Es aconsejable tomar estos medicamentos una hora antes de las comidas y dos horas antes de los antiácidos. La toma junto con vitamina C (zumo de naranja, zumo de limón) aumenta la absorción del hierro. Algunos alimentos como el té, el café, los cereales y las dietas con mucha fibra disminuyen la absorción de hierro.


Si la anemia es muy grave se puede empezar el tratamiento con una transfusión y continuar con hierro intravenoso, aunque en la mayoría de los casos el médico recetará suplementos de hierro vía oral.

El hematocrito se normaliza después de dos meses de tratamiento con hierro; sin embargo, debes continuar tomando los medicamentos durante otros 6 a 12 meses para rellenar los almacenes corporales de este elemento en la médula ósea.

En cuanto a las mujeres embarazadas, necesitarán tomar ácido fólico junto con el hierro para el desarrollo adecuado del sistema nervioso central del feto.

Es importante saber que los medicamentos de hierro tiñen las heces de negro-gris.

Los suplementos de hierro pueden tener algunos efectos secundarios. Los síntomas más frecuentes de estos efectos secundarios son los de sistema gastrointestinal, como estreñimiento o diarrea, náuseas, vómitos, molestias abdominales, pigmentación dentaria (en el caso de jarabes, o pastillas masticables que entran en contacto directo con los dientes). En caso de mala tolerancia digestiva, se puede intentar administrar el hierro junto con las comidas, pero hay que tener en cuenta que, de esta manera, la absorción disminuirá. Con menos frecuencia los suplementos de hierro pueden producir reacciones alérgicas.

¿Cuándo suele aconsejar el médico hierro por vía intravenosa?

Cuando la anemia es muy grave, cuando el paciente no tolera el hierro por vía oral o cuando existen problemas de absorción por enfermedades de los intestinos, el médico administrará suplementos de hierro por vía intravenosa.

Los efectos adversos del hierro intravenosos pueden ser locales o generales. Localmente en la zona de punción el paciente puede notar irritación o dolor. Los efectos adversos generales son: malestar general, febrícula, dolores articulares o abdominales y urticaria.

En el caso de enfermedades como la de Crohn y colitis ulcerosa casi siempre es preciso administrar hierro vía intravenosa.

¿Cuándo es necesario una transfusión?

Cuando el paciente presenta una anemia grave con descompensaciones cardiovasculares, necesitará una solución rápida en forma de transfusiones.


Alimentos para la anemia durante el embarazo

¿Cómo tratar las anemias durante el embarazo?

Cada vez se considera más importante que una mujer que desee quedarse embarazada acuda antes al médico a realizar una consulta preconcepcional en la que se le hará un estudio completo. Así se corregirán posibles carencias del organismo antes de quedarse embarazada.

Para prevenir la anemia durante el embarazo es recomendable incluir en la dieta carnes rojas, hígado, carnes de ave, huevos, frutas ricas en vitamina C, vegetales de hojas verdes, legumbres, pan, bollos y cereales integrales, pescado y mariscos.



La anemia se trata con suplementos de hierro, ácido fólico o vitamina B12 dependiendo del déficit que tenga la mujer embarazada. Hay que mantener el consumo de estos suplementos durante todo el embarazo, tras el parto, hasta que el trastorno desaparezca.

La anemia hemolítica por incompatibilidad entre la madre y el feto se previene con unas inyecciones que se le aplican a la madre durante y después del embarazo. Después del nacimiento se puede realizar una transfusión al bebé y se le puede administrar antihistamínicos, esteroides, hidratación, fototerapia con luces, medicamentos para elevar la presión arterial,…

¿Qué comer durante el embarazo para combatir la anemia?

La anemia ferropénica es la anemia más frecuente en las mujeres embarazadas. Las mujeres embarazadas, además de necesitar hierro para su organismo, necesitan cubrir necesidades del feto y la placenta. Si las cantidades de hierro se encuentran por debajo de los niveles normales al inicio del embarazo, el riesgo de anemia es importante; sin embargo, si al inicio tiene unos niveles normales de hierro, es probable que continúe así, o aparezca una anemia leve.

Según los valores de hemoglobina el médico recetará suplementos de hierro o te recomendará una alimentación rica en hierro. Las fuentes de hierro más importantes son: ostras, carne vacuna, espinacas, pan de centeno, sardinas, huevo, fruta seca (higos, ciruelas, etc.), almendras, cacao, remolacha, brécol, hígado  y, en general, alimentos enriquecidos con hierro.


La vitamina C aumenta la absorción de hierro, por eso es importante añadir a la dieta de una embarazada frutas y verduras. Aquellas mujeres que han tomado anticonceptivos orales durante largos periodos de tiempo, han consumido salicilatos, alcohol, drogas y son fumadoras, necesitan más vitamina C. La mujer embarazada necesita aproximadamente 70 mg  de vitamina C al día. Las frutas y verduras más ricas en vitamina C son:

  • Pimiento rojo: 190 mg/100g
  • Perejil: 130mg/100g
  • Brócoli: 80 mg/100g
  • Kiwi: 90 mg/100g
  • Naranja: 50 mg/100g
  • Papaya: 60 mg/100g
  • Coles de Bruselas: 80 mg/100g
  • Acerola: 1600mg/100g
  • Escaramujo: 2000mg/100g

La vitamina B9, es decir, el ácido fólico tiene gran importancia durante el embarazo ya que participa en la formación de glóbulos rojos, la formación y desarrollo del sistema nervioso y el cerebro y el crecimiento del bebé.

La deficiencia puede provocar: anemia durante la gestación, problemas en el crecimiento y el desarrollo del bebé o incluso enfermedades del sistema nervioso como espina  bífida (cuando no hay un correcto desarrollo de las vértebras).

El suplemento necesario para mantener niveles normales de ácido fólico en los glóbulos rojos de la sangre (eritrocito) en casi todas las mujeres embarazadas es como mínimo de 100 microgramos/día. Las espinacas, verduras y legumbres son buenas fuentes de ácido fólico. Otras fuentes naturales de folato incluyen espárragos, plátanos, melones, limones, legumbres y levaduras.

Si la madre tiene anemia por un déficit de vitamina B12 es recomendable que tome mariscos, carnes, huevos, pescados, lácteos y cereales, que son buenas fuentes de esta vitamina.


Anemia en el embarazo, causas, síntomas y tratamiento

La anemia es la reducción de la cantidad de glóbulos rojos o la concentración de la hemoglobina en la sangre. La sangre contiene tres tipos de células: glóbulos rojos, que transportan el oxígeno por el organismo mediante la hemoglobina; glóbulos blancos, que forman parte del sistema inmunitario; y plaquetas, que son responsables de la coagulación de la sangre.

La relación entre anemia y embarazo es frecuente, aunque raramente es una complicación seria. Más del 50% de las mujeres embarazadas tienen anemia.



Según la OMS hablamos de:

  • Anemia moderada cuando la hemoglobina está entre 110 g/l y 70 g/l ( 10 g/dl y 7 g/dl )
  • Anemia severa cuando la hemoglobina es menor de 70 g/l pero mayor de 40 g/l (7g/dl y 4 g/dl)
  • Anemia muy severa cuando la hemoglobina está por debajo de 40 g/l (4 g/dl)

¿Cuáles son las causas de la anemia durante el embarazo?

La anemia por deficiencia de hierro es la más frecuente durante el embarazo, se estima que alrededor de 90% de las anemias durante el embarazo son anemias ferropénicas. La deficiencia de ácido fólico o vitamina B12 produce la anemia megaloblástica. Cuando hay una incompatibilidad sanguínea entre la madre y el feto  se produce anemia hemolítica. La supresión de la médula ósea también puede producir anemia en las mujeres embarazadas, pero no es una causa muy frecuente. La pérdida crónica de sangre y el cáncer son los factores causantes menos frecuentes de la anemia durante el embarazo.

La falta de hierro se origina por: un aumento de las necesidades (de la madre y el feto), un aumento del volumen de la sangre circulante, alimentación escasa por vómitos, náuseas, reflujo gastroesofágico, depresión, estreñimiento,…

La necesidad diaria de hierro es de 18 a 27 mg por día en mujeres embarazadas.

La mayoría de las mujeres comienza el embarazo sin las reservas de hierro. La mayor necesidad y la falta de reservas dan como resultado una anemia en los primeros meses del embarazo.

¿Quiénes tienen más riesgo de padecer anemia ferropénica durante el embarazo?

    • Las adolescentes embarazadas, porque están en etapa de crecimiento y desarrollo.
    • Las mujeres que han tenido más de un embarazo, especialmente si el periodo entre ellos ha sido menor de dos años.
    • Las embarazadas que antes del embarazo utilizaban el Dispositivo Intrauterino.
    • Las vegetarianas con dieta muy estricta.
    • Las que consumen dietas pobres en hierro.
    • Las mujeres que tienen parásitos intestinales que causan micro-hemorragias.
    • Las que tienen problemas genéticos en la producción de ácido fólico.
    • Las mujeres que en la etapa anterior del embarazo tienen menstruaciones abundantes.Cistitis




La falta de ácido fólico y vitamina B12 provocan anemias megaloblásticas. El ácido fólico se encuentra en vegetales frescos, fruta, hígado, riñones, sesos, mollejas, etc. El cuerpo no tiene almacén de ácido fólico, teniendo en cuenta que es una vitamina hidrosoluble y se elimina a través de la orina. El ácido fólico no sólo es necesario para la formación de los glóbulos rojos, sino para el buen desarrollo del sistema nervioso del embrión. Su déficit puede producir espina bífida. La vitamina B12 está presente en los alimentos de origen animal, por lo que las mujeres vegetarianas tienen mucha posibilidad de padecer deficiencias de esta vitamina, aunque normalmente tenemos un almacén de 1 año de la vitamina B12.

La anemia hemolítica ocurre cuando el grupo sanguíneo de la madre y del bebé es diferente. La incompatibilidad entre la madre y el feto puede ser en el grupo sanguíneo AB0 o en el grupo sanguíneo Rh. La forma más común es la incompatibilidad AB0, que generalmente no es muy grave. Cuando la madre tiene sangre Rh negativo y el feto Rh positivo la vida del feto puede correr peligro. El cuerpo de la madre empieza a producir anticuerpos que atacan los glóbulos rojos del feto.

La anemia en el parto y puerperio está relacionada con las pérdidas hemáticas durante el parto, desgaste físico por el embarazo, aumento de necesidades de hierro por la lactancia, alimentación inadecuada, loquios o pérdidas de sangre durante el puerperio.

Los otros tipos de anemias no son muy frecuentes en las mujeres embarazadas.

¿Qué síntomas tienen las mujeres embarazadas y el feto o el recién nacido que sufren anemia?

El organismo de la madre prioriza las necesidades del feto a las propias. Por eso, las madres tienen síntomas que el feto no va a sufrir hasta que la anemia no sea grave. En la madre los síntomas principales son la fatiga, el cansancio, la poca resistencia al ejercicio físico, palidez en la piel y bajo las uñas, taquicardia, pérdida abundante del cabello, uñas frágiles, inapetencia, apatía y dolor de cabeza. Si la anemia es muy prolongada y grave se retrasará el crecimiento del bebé y nacerá con peso bajo.

En el caso de las anemias hemolíticas por incompatibilidad entre la madre y el feto la vida del feto puede correr riesgo. La destrucción de los glóbulos rojos y la eliminación de la bilirrubina producen unos signos graves en el feto, como cardiopatía, hemorragia pulmonar, ictericia intensa, hydrops fetal e incluso muerte.