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5 alimentos prohibidos para la hipertensión

La obesidad, la escasa actividad física, el consumo reducido de potasio, el consumo elevado de sodio, el consumo reducido de calcio y magnesio y una proporción elevada de grasas saturadas en comparación con las grasas poliinsaturadas, influyen en la presión arterial.



  • Si reduces el consumo de sodio a un máximo de 2,4 g de sodio o 6 g de sal al día, se reducirá aproximadamente la presión arterial sistólica en 2-8 mm Hg. Los alimentos que son ricos en sal son: la sal de cocina, caldos, sopas concentradas, mariscos, snack, salsas elaboradas, enlatados, fiambres, embutidos, alimentos en salmuera, pseudo sales dietéticas como sal de ajo, sal de apio o sal de cebolla.
  • Si reduces el consumo de alimentos ricos en calorías y bajas tu peso corporal hasta un índice de masa corporal normal, se reducirá la presión arterial sistólica en 5-20 mm Hg/10 kg pérdida de peso. ¿Cuáles son los alimentos de alto valor calórico? La bollería industrial y el pan convencional, por el alto contenido en hidratos de carbono, tienen alto valor calórico y causan obesidad.
  • Si limitas el consumo de alcohol a un máximo de 3 unidades al día para hombres y 2 para mujeres podrás bajar la tensión arterial sistólica en 2-4 mm Hg.




  • Las grasas saturadas en las carnes rojas, embutidos, manteca de cerdo aumentan el riesgo cardiovascular. Se recomienda limitar su ingesta a 2 o 3 días por semana hasta unos 150-170 gramos.
  • Anteriormente, el consumo de café era desaconsejado en personas hipertensas, posiblemente porque eleva momentáneamente la presión arterial. Pero su efecto no es duradero y no está demostrado que su consumo habitual de café ocasione hipertensión. Los hipertensos pueden tomar de una a tres tazas de café al día. El café no solo contiene cafeína. Los antioxidantes, los polifenoles del café tienen varios beneficios para la salud. Es importante que no tomes café antes de tomarte la tensión, porque puede dar resultados falsos.




¿Cuál es la diferencia entre tensión arterial diastólica y sistólica?

El corazón, que es el motor del sistema circulatorio, bombea la sangre hacías las arterias y lleva los nutrientes y el oxígeno hasta todas las células de nuestro cuerpo. La sangre que vuelve al corazón desde las células, transporta el dióxido de carbono y los desechos. Cuando el corazón se contrae y bombea la sangre rica en oxígeno y nutrientes, la sangre circulante ejerce presión sobre la pared de las arterias. Esta presión es la tensión arterial sistólica. Cuando el corazón se relaja entre dos latidos la presión ejercida por la sangre sobre las paredes de las arterias será menor. Esta presión se llama tensión arterial diastólica.



Cuando hablamos de tensión alta o hipertensión, en la mayoría de los casos los dos números son elevados, tanto la tensión arterial sistólica como la tensión arterial diastólica. Pero existe la hipertensión sistólica aislada y la hipertensión diastólica aislada.

Hablamos de hipertensión sistólica aislada cuando la presión arterial sistólica es mayor o igual a 140 mm Hg y la presión arterial diastólica es menor a 90 mm Hg a partir de los 60 años. La hipertensión sistólica aislada es más frecuente en ancianos. ¿Cómo se explica su aparición? La presión sistólica aumenta linealmente desde los 30 años en adelante, mientras que la diastólica aumenta hasta los 50 años y posteriormente tiende a descender. Por tanto, la diferencia entre los dos números de la tensión arterial aumenta a lo largo de la vida y acelera su incremento a partir de los 50 años.


La hipertensión sistólica aislada significa un mayor riesgo cardiovascular y cerebrovascular y, como consecuencia, su tratamiento reduce la mortalidad cardiovascular en un 22%, la mortalidad coronaria en un 26 % y la mortalidad cerebrovascular en un 33 %.

La hipertensión diastólica aislada indica la rigidez de las arterias. La presión diastólica es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias cuando el corazón esta relajado entre dos latidos. Como consecuencia, este valor principalmente depende de la flexibilidad y elasticidad de las arterias. Debido a la rigidez arterial, los pacientes con hipertensión diastólica aislada sufren daños de cerebro, corazón y riñón. Las razones por las que se produce este trastorno son la diabetes, la obesidad, una enfermedad renal, dieta rica en grasa e hidratos de carbono, tabaquismo y ciertos medicamentos.


¿Cuándo se tiene hipertensión?




La tensión arterial o presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre circulante sobre las paredes de las arterias. Cuando el corazón bombea la sangre hacía las arterias la presión es más alta en estos vasos sanguíneos. Esta presión se llama presión sistólica y su valor normal oscila entre 90 y 120 mm de mercurio. Cuando el corazón se relaja entre dos latidos la sangre que circula en las arterias ejerce una presión menor sobre sus paredes. Esta presión se llama presión diastólica y su valor normal se sitúa entre 60 y 80 mm de mercurio. La tensión arterial normal en adultos es de 120/80 mm Hg.  Cuando la tensión sistólica es igual o superior a 140 mm Hg y/o la tensión diastólica es igual o superior a 90 mm Hg, la tensión arterial se considera alta o elevada.


Cuanto más alta es la tensión arterial, más tiene que trabajar el corazón para bombear la sangre hacia las arterias. El músculo cardíaco se engrosa y se desarrolla más el tejido conjuntivo entre las fibras musculares. El músculo cardíaco se hace más rígido. Las arterias propias del corazón a menudo están contraídas por la alta presión y, como consecuencia, el aporte de nutrientes y oxígeno será insuficiente en las partes más profundas del miocardio. Por eso, el paciente experimenta un dolor en el pecho. Con el tiempo estos procesos producen un fallo cardíaco o un infarto cardíaco.

Con la reestructuración del musculo cardíaco aparecen arritmias – alteraciones del ritmo cardíaco – que pueden causar consecuencias graves o mortales. La hipertensión permanente endurece las arterias y si el paciente tiene colesterol alto, los lípidos se depositarán en las paredes dañadas de las arterias y perderán más su flexibilidad y elasticidad. La rigidez de los vasos sanguíneos aumenta el riesgo del infarto de miocardio, el ictus, los problemas renales o la insuficiencia renal.

Antes de medir la tensión arterial debemos descansar durante unos 5 minutos. No es recomendable tomar la tensión cuando hayamos tomado café o té, hayamos usado un producto de tabaco en los últimos 30 minutos, hayamos hecho ejercicio físico o estemos bajo estrés.