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¿Cómo es la hipertensión arterial durante el embarazo?

¿Qué es la hipertensión?

La hipertensión arterial durante el embarazo pone en riesgo la salud de la madre y del bebé. Esta patología requiere un buen control médico.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre circulante a la pared de las arterias. La medición de la presión arterial incluye el registro de dos valores: la presión arterial máxima o sistólica y la presión arterial mínima o diastólica.




En las mujeres embarazadas hablamos de hipertensión cuando su valor es mayor de 140/90 mm Hg tanto en la consulta médica como en condiciones normales de la vida de la madre. Aproximadamente el 10 % de las mujeres embarazadas sufren hipertensión durante el embarazo. Es importante aclarar si la tensión alta ya existía antes del embarazo o empezó durante la gestación, porque tanto el tratamiento como el pronóstico son diferentes. Controlar la tensión durante el embarazo y el cuidado prenatal es importante para la salud de la madre y la del bebé.

Tipos de hipertensión

La hipertensión arterial durante el embarazo se clasifica en cuatro tipos principales:

  • La hipertensión arterial crónica o previa al embarazo aparece antes de la semana 20 del embarazo y no desaparece después del parto. Es recomendable que se realicen análisis de orina – si es necesario, semanalmente – para detectar la presencia de proteínas que puedan indicar una preeclampsia. Es preferible revisar los medicamentos de la madre, porque ciertos antihipertensivos pueden producir daño al feto. Si la madre antes del embarazo tomó inhibidores de la enzima conversora de angiotensina o bloqueantes de los receptores de la angiotensina o atenolol para tratar su hipertensión, hay que sustituirlos por otros medicamentos.
  • La hipertensión arterial transitoria o gestacional aparece con el embarazo. Es leve o moderada, la madre no tiene proteinuria, y este trastorno desaparece después del parto. En este caso no es necesario administrar medicamentos antihipertensivos, pero es importante llevar un control estricto. Si la tensión es igual o superior a 160/110 mm Hg, se tratará como si fuera preeclampsia.
  • La hipertensión arterial inducida por el embarazo o preeclampsia es una enfermedad grave que se caracteriza por la alta tensión arterial – superior a 140/90 mm Hg y la presencia de proteínas en la orina – más de 300 mg en la orina durante 24 horas. Generalmente este tipo de hipertensión aparece después de la semana 20 de gestación y desaparece después del parto. Este trastorno también es conocido como toxemia del embarazo.
  • En la preeclampsia grave la madre tiene síntomas como dolores de cabeza fuertes o migrañas, dolor en la parte superior derecha del abdomen, aumento súbito de peso y problemas de vista. En la analítica, el número de plaquetas baja y aumenta los niveles de las transaminasas. Si no se trata esta enfermedad puede dañar los riñones, el hígado y el cerebro de la madre. En un estado muy grave aparecen convulsiones y el proceso puede desembocar en un coma.
  • La hipertensión arterial crónica con preeclampsia aparece antes de la mitad del embarazo y luego se complica con la preeclampsia.


¿Quiénes están en mayor riesgo de preeclampsia?

  • Las madres con antecedentes de preeclampsia.
  • Las mujeres embarazadas con antecedentes de hipertensión, enfermedad renal, lupues eritematosus sistémico y diabetes.
  • Las madres que tienen menos de 20 años de edad o más de 35.
  • Embarazadas con embarazo múltiple.
  • Madres con peso superior al normal.
  • Enfermedades del embarazo como mola hidatiforme o hidropecía fetal.

¿Con qué signos de alarma hay que anticipar la consulta con el médico?

  • Hemorragia vaginal
  • Visión de luces de colores
  • Náuseas, vómitos
  • Dolor de cabeza
  • Hinchazón de las manos y pies y a veces de la cara
  • Aumento de peso de más de un kilo por semana
  • Dolor en el centro del abdomen o en el lado derecho
  • Valores de tensión arterial mayores de 140/90 mm Hg
  • Convulsiones

¿Cómo tratará el médico la preeclampsia?

Si la preeclampsia es leve hay que llevar un seguimiento muy estricto controlando la tensión, la proteinuria, el número de las plaquetas, las enzimas hepáticas y la creatinina. La madre puede seguir su vida normal, pero es recomendable reducir el estrés y la actividad física. No es necesario el reposo en cama ni eliminar la sal de la dieta. El uso de medicamentos hipotensores requiere una valoración personal.

Si la preeclampsia es grave, la mujer debe ser hospitalizada de inmediato. Hay que mantener la tensión arterial por debajo de 155/105 mm Hg.  A partir de las 34 semanas de embarazo se recomienda inducir el parto. Algunas veces es necesario inducir el parto antes de las 34 semanas. En estos casos se administrarán corticoides para ayudar a acelerar la maduración de los pulmones del feto.

HELLP es una sigla inglesa que indica hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y bajo recuento de plaquetas. En un estado muy grave, el síndrome HELLP causa un verdadero peligro tanto para la madre como para el bebé. El tratamiento es similar al de la eclampsia y en algunas ocasiones requiere transfusiones de sangre.


¿En qué consiste un examen de la tensión arterial?



Primero siéntate cómodamente con la espalda apoyada. Las piernas deben estar descruzadas y los pies en el suelo. Apoya el brazo desnudo de manera que el antebrazo esté a nivel del corazón. Tu médico envolverá el esfigmomanómetro alrededor de tu brazo. El borde más bajo del manguito debe estar a 1 pulgada por encima de la doblez del codo. El manguito se inflará al pulsar el botón de la máquina o bombeando con la pera. Sentirás una ligera molestia, opresión alrededor del brazo. Luego el médico abrirá la válvula del manguito dejando que la presión descienda lentamente. Primero se registra la presión sistólica cuando se escucha el sonido de la sangre pulsando. En el momento de la desaparición de  los sonidos se registra la tensión diastólica.



La tensión arterial alta se clasifica como:

  • Normal: menos o igual a 120/80 mm Hg
  • Pre hipertensión: hasta 139/89 mm Hg
  • Estado 1 de hipertensión: 140/90 a 159/99 mm Hg
  • Estado 2 de hipertensión: 160/100 a 179/109 mm Hg
  • Estado 3 de hipertensión: mayor de 179/109 mm Hg




Formas de prevenir la hipertensión



Existen muchos factores que pueden generar hipertensión arterial. Cuando no es posible identificar el origen directo de esta enfermedad hablamos de hipertensión primaria esencial o idiopática. En la mayoría de los casos no sabemos el origen de la hipertensión. Suponemos que en estos casos, algunos factores tienen un papel importante, como los factores hereditarios, el consumo de sal, el estrés, el sobrepeso, el alcohol y la nicotina.

Cuando uno o ambos padres padecen tensión alta el riesgo de desarrollar hipertensión en los niños es entre dos y tres veces más elevado.

El consumo excesivo de sal aumenta el riesgo cardiovascular. Los especialistas recomiendan no superar los 6 gramos de sal común al día.

Las catecolaminas – las hormonas que se liberan cuando tenemos estrés – provocan la contracción de la musculatura de las arterias y elevan la presión arterial.


La obesidad abdominal es un posible desencadenante de la hipertensión. En las personas con sobrepeso, a menudo podemos observar el síndrome metabólico. Este síndrome incluye la hipertensión arterial, hiperglucemia, exceso de lípidos en la sangre y sobrepeso, provocado por la acumulación de grasa en torno al abdomen.

El alcohol y la nicotina son factores que elevan el riesgo. Se recomienda no superar los 20 gramos de alcohol al día. La nicotina de los cigarrillos y otros productos del tabaco contraen la musculatura de los vasos sanguíneos y aceleran los latidos del corazón, lo cual aumentan la presión arterial. El cese de fumar debe ser inmediato en las personas hipertensas.

Hablamos de hipertensión arterial secundaria cuando la hipertensión es la consecuencia de una enfermedad. Algunas patologías de los riñones como glomerulonefritis, nefropatía diabética y pielonefritis o enfermedades renovasculares como estenosis congénita de la arteria renal, obstrucción ateromatosa de arteria renal, pueden causar hipertensión. Enfermedades endocrinas como el síndrome de Cushing producen tensión alta.

Durante el embarazo puede aparecer una enfermedad muy grave, la toxemia con preeclampsia o eclampsia. El primer signo de esta enfermedad es la aparición de proteína en la orina, después aparece la tensión alta. La toxemia durante el parto puede producir convulsiones y problemas de coagulación. La vida de la mamá y el bebé pueden correr peligro. El estrés es un factor importante en el desarrollo de la hipertensión secundaria.