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Alimentos para la anemia

¿Qué alimentos son buenos para combatir la anemia?

La anemia se produce principalmente por una falta de hierro o una mala absorción de este componente. También puede producirse por un déficit de vitamina B12, cuando no se consumen suficientes alimentos de origen animal. El hierro procedente de alimentos de origen animal se absorbe con más facilidad que el hierro que procede de alimentos de origen vegetal.

Los alimentos animales ricos en hierro son: el hígado, patés, los mariscos, la carne roja, el pescado azul, el huevo,… Los lácteos son muy pobres en hierro, pero son muy ricos en vitamina B12 y en proteínas. Tenemos que tener en cuenta durante la preparación de una dieta rica en hierro que, no sólo la cantidad del hierro es importante, sino el nivel de la absorción de éste. Por ejemplo, el salvado completo contiene una alta cantidad de hierro 340 mg/100 g, pero la absorción de éste es muy baja por el alto contenido de fibras.

Alimentos de origen animal recomendables

Los alimentos de origen animal más recomendables para complementar el tratamiento de las anemias son: almejas, chirlas y berberechos, morcilla, pescadilla, caracoles, hígado, perdiz y codorniz, caballo, morcilla, ostras, riñones, foie-gras y patés, mejillones, lomo embuchado, sardinas, ternera, entre otros.

Alimentos buenos para la anemia

Alimentos de origen vegetal recomendables

Los alimentos de origen vegetal más recomendables para complementar el tratamiento de las anemias son: cereales integrales, habas secas, soja en grano, pistacho, lentejas, garbanzos, judías blancas, pipas de girasol, guisantes secos, almendra, avellana, espinacas, higos secos, repollo, acelgas, nueces, melocotón seco, pan integral, etc.

Se ha comprobado que la vitamina C ayuda a mejorar la absorción del hierro que procede de fuentes vegetales. Por eso es importante comer cítricos en el caso de anemia ferropénica.

Las fuentes más importantes de la vitamina B12 son las carnes en general, el hígado, los riñones, los huevos, los lácteos y los pescados.

Algunas veces, la causa de la anemia es un déficit de ácido fólico. Las legumbres, los cereales integrales, las verduras de hoja verde, las naranjas, el maní, el brócoli, los espárragos y el germen de trigo son ricos en ácido fólico.

Alimentos no recomendables para la anemia

Ciertos alimentos no son recomendables para la anemia porque interfieren en la absorción del hierro. La presencia de taninos en algunos alimentos (café, tomillo, uva de oso, salvia, lentisco, salicaria, rosa canina) bloquea la absorción de hierro. La leche y sus derivados también bloquean la absorción de hierro. Mejor tomar leche fuera de las comidas. Los cereales integrales y las legumbres son ricos en hierro, pero su alto contenido en fibras puede inhibir la absorción de hierro. Aportan mucho ácido fólico y vitamina B6. Teniendo en cuenta todos estos factores se recomienda tomarlos en dosis moderadas.

Enfermedades crónicas y enfermedades agudas

¿Cuál es la diferencia entre las enfermedades agudas y las enfermedades crónicas?

Se ha hablado mucho últimamente en España sobre los enfermos crónicos por el pago de los fármacos pero, ¿Qué define a un enfermo crónico? En este artículo, a pesar de que muchos ya lo sabréis, voy a intentar mostraros las diferencias y características propias de una enfermedad crónica y una enfermedad aguda.




Las enfermedades crónicas son las que por lo general son de larga duración y de progresión lenta.  No existe una delimitación exacta sobre cuando una enfermedad se considera crónica aunque se suele establecer un mínimo de 6 meses antes de denominarla así. Las enfermedades crónicas, a diferencia de las agudas, no se distribuyen por el azar sino que se pueden encontrar de forma más localizada en determinadas comunidades, familias o personas.

Por otra parte, las enfermedades agudas son aquellas que tienen un inicio y un final establecido, siendo por lo general de corta duración. La denominación de una enfermedad como aguda, poco tiene que ver con la gravedad de la misma puesto que existen enfermedades agudas poco peligrosas, como son el resfriado común, la gripe o los dolores de cabeza; y a su vez otras mucho más graves como son los infartos o la apendicitis aguda.




Existe otro tipo de denominación de una enfermedad que se suele explicar a la vez que la diferencia entre enfermedad aguda y enfermedad crónica. Es el caso de la enfermedad terminal. Este tipo de enfermedades son las que al ser sufridas por una persona, ésta morirá irremediablemente al cabo de un tiempo. Un ejemplo de ellos sería el cáncer (con esto me refiero al que no se puede curar) que aunque se han dado casos de que el tiempo pronosticado por el médico se ha alargado, es el ejemplo más claro de enfermedad terminal. Por otra parte, los avances en el mundo de la medicina están cambiando la posición de algunas enfermedades dentro de esta clasificación. Un ejemplo claro es el Virus del Sida. En un primer momento se estableció como una enfermedad terminal ya que todos los infectados que mostraban síntomas morían al cabo de unos meses. Estos avances de los que os hablaba han conseguido convertirlo en una enfermedad crónica que permite a las personas que lo padecen vivir una vida larga y plena gracias a la medicación adecuada.

Espero que os haya parecido interesante este artículo y prometo no volver a tardar tanto tiempo en volver a escribir. ¿Tenéis alguna pregunta?

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